Ya han transcurrido más de 50 días desde que el 18 de octubre de 2019 comenzó a desarrollarse una expresión social masiva que de acuerdo a quienes hemos participado en ella hemos denominado “Chile despertó”.

Desde los primeros días, nuestra Fundación ha estado atenta a reflexionar, escuchar y discernir lo que esta nueva realidad nos quiere decir y lo hemos hecho a través de distintos encuentros en que han participado los y las trabajadoras de la Fundación, sus directores y directoras y, también, los y las microempresarias y distintos participantes de la Fundación con quienes nos relacionamos diariamente en actividades que los hagan tomar conciencia de su dignidad, potencien su desarrollo como personas y mejoren sus ingresos familiares a través de entregarles distintos cursos de capacitación y asesorías.

Una primera cuestión que hemos reflexionado es ¿qué significa que Chile despertó?

Tenemos la sensación que las buenas cifras macroeconómicas desde el regreso a la democracia nos habían sumido en una cierta somnolencia en la cual se nos habían hecho normales muchas situaciones que se fueron acumulando y que cada cierto tiempo se expresaban a través de distintas manifestaciones y que de alguna forma se lograban solucionar parcialmente.

Sin embargo, a partir del 18 de octubre se ha instalado claramente en la mayoría de la población, no sólo en la que protesta en las calles, que nuestro modelo de desarrollo llegó a un agotamiento y que debe ser substantivamente reformado, lo que se expresa en situaciones como las siguientes:

  • Extrema desigualdad, la cual no es corregida después de impuestos (es decir proporcionalmente todos los deciles pagan impuestos similares y el 40% de la recaudación de impuestos es por el IVA), ya que los aportes estatales no logran mejorar significativamente la situación de los más vulnerables.
  • Sensación de abuso de las elites respecto del resto de la población, lo que se expresó en distintos casos de colusión, los financiamientos ilegales a las campañas políticas y los beneficios otorgados a familiares de políticos, los altos precios de los medicamentos, los fraudes en el Ejército y Carabineros, etc. Todo esto agravado por las exiguas penalizaciones que, en general, se han aplicado.
  • Un modelo económico extremadamente individualista y mercantilista, que ha destruido la experiencia de comunidad y hace que la gente se sienta sola en sus vulnerabilidades.
  • La privatización de servicios sociales con resultados que son evaluados como que no han cumplido con la prestación social y, por el contrario, ha sido una fuente de lucro excesivo por parte de grandes conglomerados económicos nacionales y extranjeros.
  • El incumplimiento de la promesa de buenas pensiones.
  • Sueldos bajos que hacen que las personas que trabajan sigan en espacios de vulnerabilidad social, con horarios recargados y largos tiempos de traslado.
  • Altos niveles de endeudamiento “para llegar a fin de mes”
  • Una educación extremadamente segregada y con un sistema universitario con carreras de baja calidad y empleabilidad (muy desregulado) que deja a los estudiantes endeudados y con ingresos insuficientes para poder asumir las deudas de su educación.
  • Un sistema de salud muy segregado con calidades totalmente distintas para los sectores ricos y para el resto. En donde quienes no tienen para pagar, muchas veces reciben una atención indigna e inoportuna.
  • Una constitución política heredada de la dictadura y que mantiene distintos “cerrojos” que impiden que la democracia represente a las mayorías y que la política esté al servicio de la gente.
  • Finalmente, todo lo anterior se resume en que la recaudación fiscal en Chile (necesaria para financiar las políticas públicas) alcanza a un 20% del PIB, muy lejos del 33% que representa el promedio de los países de la OCDE

Nuestra evaluación es que la situación actual está demandando de las autoridades que se adopten cambios significativos .

No podemos dejar de señalar que, muchas veces, la protesta ha ido acompañada de distintas expresiones violentas: corte de calles, enfrentamientos con carabineros, destrucción de calles y espacios públicos y privados, barricadas, fogatas, actos vandálicos, saqueos, etc.  Los cuales, a su vez, han sido reprimidos en forma excesiva por las “fuerzas de orden” sin aplicar una estrategia de Inteligencia y el uso progresivo de los elementos disuasivos, muchas veces sin respetar los derechos humanos, situación que ha sido denunciada por el INDH, Admistía Internacional y HRW.  Desde nuestra mirada, rechazamos todos los actos de violencia y llamamos a todos quienes tienen responsabilidades a que encausen los conflictos y las protestas en forma pacífica.

Desde nuestra opinión queremos señalar que no vemos posible que Chile supere esta situación si no se enfrenta el desafío de una gran agenda social y política que se ponga metas exigentes para hacerse cargo de las justas demandas sociales que se están realizando.

Proponemos que el gobierno llame a un gran diálogo nacional con la participación de la mayoría de las organizaciones sociales, representantes de la sociedad civil, federaciones de estudiantes, sindicatos, organizaciones gremiales y otras instancias que le den legitimidad y se acuerde una agenda de mediano plazo que signifique vía aumento de impuestos, mejor gestión de los recursos públicos y de endeudamiento dar un salto en las prestaciones sociales y la equidad social desde una perspectiva de dignificación de todos los ciudadanos.

En paralelo seguir mejorando el acuerdo para una nueva constitución asegurando que la participación de independientes, la equidad de género y la participación de los pueblos originarios se realice en consonancia con la demanda social.

Y finalmente, construir una cultura de respeto a los derechos humanos desde todas las instancias del Estado, en particular, desde las instituciones de orden público a fin de que ellas sean capaces de cumplir con sus funciones en forma efectiva e inteligente y con pleno respeto de los ciudadanos.

Por nuestra parte, nos ponemos a disposición para contribuir a desarrollar el diálogo que proponemos y ponemos al servicio las distintas herramientas metodológicas que hemos desarrollado en los 38 años que llevamos trabajando con los sectores más vulnerables de nuestra sociedad y en los cuales hemos contribuido a difundir una cultura de la dignificación del mundo del trabajo.

Santiago, diciembre de 2019

 

   Fundación Solidaria Trabajo para un Hermano