Esta frase apareció en muchos de los tantos carteles que hemos visto en las múltiples marchas y rayados que circulan por estos días a lo largo de Chile.

El año 2010, la Fundación diseñó la metodología de Diálogo Social y Buen Trabajo, y a partir de esa fecha hemos realizado diversos talleres con trabajadores y empleadores para mejorar desde dentro cada espacio laboral.

Sin querer arrogarnos ninguna visión premonitoria acerca de esta tremenda y violenta explosión social que vivimos, queremos compartir con Ustedes una sugerente experiencia. Desde que aplicamos la metodología de “Diálogo Social y Buen Trabajo”, que contiene un decálogo de las características de un “buen” trabajo, el ámbito “El Buen Trabajo cuida la dignidad de la persona” aparece elegido como algo que hay que mejorar. Y esto se repite expresado de varios modos. No es sólo que hay que tener un trabajo bien remunerado; no se trata que no me guste trabajar; sino que se trata de no ser abusado y de ser respetado, cuidado y reconocido en mi aporte.

El actual movimiento social nos ha puesto frente a los importantes temas país, como son la formulación de una nueva Constitución y la urgente necesidad de avanzar en temas de equidad y calidad en salud, educación, salario y pensiones, entre otros. Temas que requerirán de nuestra comprometida participación como ciudadanos, para pensar y construir el Chile que queremos.

Al mismo tiempo, en lo más particular, cuestiona a cada lugar de trabajo respecto de su cuidado de la dignidad. En nuestro caso, nos ha llevado a plantearnos cómo asumir el trabajo en tiempos de crisis; cuáles son las diversas miradas que tenemos; cómo lograr ser parte de un movimiento social que nos trasciende y al mismo tiempo, cumplir con el trabajo; cuál es la justa medida trabajador/empresa de asumir el aumento en horas de traslado; cómo procesar el miedo; o la angustia de tener que trabajar con poca locomoción y/o dejando a los hijos en casa sin que nadie los cuide. Estas preguntas las podríamos plantear en nuestros lugares de trabajo. Las respuestas no están dadas, pero cuidando la dignidad de un Buen Trabajo, las respuestas surgirán sin duda.

Lo positivo de esta crisis es que nos da posibilidades, tanto a empleadores y trabajadores, de ser capaces de abrir nuevos espacios de diálogo, correr la frontera de lo posible, y así avanzar en dignidad en cada lugar de trabajo.