En el momento en que pensamos en buscar alternativas para iniciar un emprendimiento, los caminos pueden llegar a ser infinitos en la medida de la creatividad. Por lo mismo, no siempre acertamos a la primera.

El caso de Alejandro Fuentealba, egresado de la carrera de gastronomía y orgulloso padre de familia, su capacidad y pasión para mezclar ingredientes lo llevaron a descubrir una receta de emprendimiento distinta, impensada, y que de pronto se convirtió hoy en su mayor acierto tras probar distintos proyectos.

De ascendencia mapuche, por sus venas corre un amor incondicional por la madre naturaleza, lo que podría explicar de paso su personalidad serena, pacífica, pero dotada de un espíritu optimista e inquieto. Se declara una persona 100% naturista, y pese a haber estudiado distintas carreras, finalmente se decidió por la cocina, profesión que ejerció por algunos años hasta que por razones de tiempo, decidió –una vez más- cambiar el rumbo.

“Ser cocinero y tener una familia no son compatibles por los tiempos, así que optamos con mi pareja que se dedicara ella a su trabajo como peluquera, y yo a las labores domésticas”, comenta. Pero Alejandro si bien demuestra una felicidad plena en su rol de padre y dueño de casa, comenzó a pensar alternativas para emprender un negocio que fuera primero que todo familiar, y que se acomodase a sus habilidades y afinidades personales.

Fue así como se le ocurrió incursionar en un mercado poco explotado como es peluquería y cuidado de “dreadlocks”, aquel tipo de peinado que tiene adeptos en todo el mundo, ya sea por moda o creencia religiosa, y que consiste en un look capilar formado por cabello enredado y tejido, muy característico de los rastafaris.

“La idea de emprender nació cuando vimos un problema, una oportunidad más bien, y que es la necesidad de cuidado del cabello en las personas que usan dreadlocks y las que se hacen trenzas. Es un servicio que muy poca gente ofrece en Santiago, al menos”, comenta Alejandro, quien lleva un año dedicándose a este negocio y con una clientela que aumenta cada vez más.

Supo de inmediato que éste era el camino. No sólo se perfeccionó estudiando un curso de estilista en dreadlocks, sino que además comenzó a investigar en Internet para ofrecer los mejores productos naturales existentes en el mercado para que sus clientes cuidaran debidamente sus frondosos peinados. Fue ahí que sin quererlo, el negocio se amplió todavía más cuando descubre la fitocosmética.

Los productos de fitocosmética son cosméticos elaborados a partir de sustancias vegetales que son seleccionados, purificados y tratados durante delicados procesos de elaboración, abarcando el uso de cremas, shampoo, lociones y aceites entre otros, con la doble finalidad de mejorar y cuidar la piel y cabello de las personas, y de proteger el medioambiente.

Sin embargo, este tipo de productos generalmente deben encargarse afuera. “Como soy cocinero tengo bastante noción de lo que es el fuego, los ingredientes y el manejo de las temperaturas, por lo que me di cuenta que puedo perfectamente preparar yo mismo los productos que producimos actualmente, y con resultados sorprendentes”, asegura Alejandro, habilidad que comenzó a desarrollar este último año y que sigue perfeccionando para ampliar su catálogo fitocosmético.

Actualmente atiende en su domicilio de La Pintana, y declara que la mayor parte de sus clientes llegan a través de Instagram. Es ahí donde montó su laboratorio fitocosmético para elaborar sus productos. Mezcla aceites y plantas para fabricar cremas y lociones naturales, sin derivados del petróleo, sulfatos ni siliconas, y rápidamente llevó su emprendimiento como estilista a una dimensión novedosa e innovadora, que pone en valor nuestra naturaleza.

Aceite de almendra para el cabello, y de coco para cabello y piel, junto con hidrolato de menta para la irritación capilar, son sus principales productos que cada día van ganando más adeptos que recurren a él para conseguirlos.

En cuanto al manejo del negocio, asegura que los cursos realizados por Fundación Trabajo para un Hermano, fueron claves para rentabilizar el emprendimiento. “Aprendí a calcular costos, anotando todas las compras y ventas realizadas día a día. Esto nos permitió ordenarnos, y ahí nos dimos cuenta que lo que teníamos entre manos era un negocio como tal, por lo que me siento un emprendedor”, dice Alejandro satisfecho, ya que hoy por hoy, su microempresa Pachamami Dreads es su principal fuente de ingresos.

“Me dieron la confianza de decir tú eres un emprendedor, un microempresario! Y eso es gratificante, ya que comprendes que una empresa es como tener un niño al cual debes cuidar y mantener día a día”.

Si estás interesado en conocer el servicio de peluquería de dreadlocks o en los productos naturales de fitocosmética, contacta a través de la cuenta Instagram @Pachamami.Dreads

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