Para Sebastián Navarrete, un joven amante de los animales de 29 años, las mascotas significan mucho más que una fiel compañía. Asegura que desde niño demostraba tener más afinidad con los animales que con las personas.

De personalidad tímida y carácter pausado, la adolescencia le pilló desprevenido, y para cuando egresó del colegio, sencillamente no supo qué hacer.  “Cuando salí de la Educación Media, no tenía vocación. Entonces me inscribí en el Servicio Militar, y una vez finalizado pensé en continuar pero no pude por problemas médicos. De hecho, salí rechazado por el test psicológico”.

Con sus aspiraciones militares truncadas, sin rumbo ni vocación alguna, Sebastián reconoce que pasó por una etapa gris, donde el “carrete” y los vicios se convirtieron en su única salida. Sin embargo, y de manera imprevista, un día decidió buscar un escape a su decaimiento y frustración.

Con el apoyo de su familia, Sebastián se abrió finalmente a la posibilidad de estudiar, y se enfocó en lo que más le apasiona en la vida: los animales. Así, la carrera más afín a sus intereses fue Técnico Veterinario, de la que se tituló recientemente en 2016.

Nacido y criado en Colina, comenzó a buscar empleo esta vez con título en mano, pero se percató que no sería tan fácil como imaginó en un comienzo. “Con ahorros de pitutos anteriores, compré una bicicleta y salí a buscar trabajo por los alrededores rurales de Colina, pero los dueños de fundos no valoran mucho a los técnicos veterinarios, y rápidamente me di cuenta que no tenía opciones”.

Afortunadamente, Sebastián ya no era el mismo de antes. Sentía que estaba avanzando en la vida, y haber terminado su carrera lo entusiasmó a cambiar de actitud por completo. De tal manera que se acercó al Municipio y conoció el programa Yo Trabajo Jóvenes, gracias al cual se le abrió un mundo completamente nuevo y distinto.

No sólo aprendió a elaborar un currículum y descubrir los métodos para generar su red de contactos, sino que incluso despertó en él la oportunidad de emprender por sus propios medios, ello gracias a los implementos de peluquería canina que adquirió con los fondos de inversión que otorga el programa.

“De pasar de estar desorientado y sin trabajo, en el último tiempo me han llegado todas las oportunidades juntas. Ese cambio que tuve se lo debo a los animales que tanto amo”, comenta Sebastián, reconociendo que gracias a la madurez alcanzada, supo aprovechar tales oportunidades sin dudar.

Actualmente, va a cumplir tres meses como veterinario de apoyo en el Hospital Veterinario CLAN de Lo Pinto, trabajo al cual llegó con la asesoría que recibió de Fundación Trabajo para un Hermano. Y por si este logro no fuera suficiente, Sebastián acaba de iniciar un curso de especialización en peluquería canina, un desafío nuevo que según comenta, no habría sido posible sin el apoyo tanto de la Fundación, y las facilidades y empuje de su actual empleador.

“Ahora que estoy trabajando y afirmándome más en el mundo laboral, me entusiasma la idea de especializarme y seguir adelante. Tengo en mente además hacer mi negocio de peluquería de mascotas, y puedo hacerlo desde mi casa en paralelo a mi trabajo en la clínica”, cuenta con entusiasmo.

La confianza en sí mismo -reconoce- fue la llave que encontró Sebastián para conseguir estos logros. Incluso a partir de estas metas, se permitió soñar con cosas que antes jamás se le habrían pasado por la cabeza. Uno de esos sueños es comprar su casa propia, para lo cual abrió una cuenta de ahorro para la vivienda; otro, estudiar para convertirse en médico veterinario, aunque confiesa que son palabras mayores. Pero no imposibles.

“Desde que decidí enfocarme en mi vocación, la peluquería canina está cada vez creciendo más, y hay más conciencia en la gente del cuidado de los animales. Me entusiasma sobre todo porque noto que me mueve ahora una motivación personal que es el amor por los animales.”

Con el “bichito” del emprendimiento soplándole al oído, Sebastián ya está pensando en aprovechar al máximo lo que pueda aprender en su nuevo curso, para de esta forma innovar y marcar la diferencia implementando un sistema personalizado de cuidado de mascotas. “En la especialización nos pasarán además de técnicas de peluquería, materias relacionadas con alternativas de medicina natural, enfocado en los distintos tipos de raza”.

Según señala, esto es algo que no existe en su natal Colina, por lo que ya se proyecta en armar su emprendimiento y aportar mediante una iniciativa innovadora en el rubro veterinario con un servicio integral de bienestar animal. Las herramientas las tiene, sólo espera ansioso terminar su curso para poner en práctica lo aprendido. Lo demás es continuar surgiendo de la mano de su amor por las mascotas.