Ante los últimos acontecimientos sociales acaecidos en el País, nuestra Fundación Trabajo para un Hermano pide al Presidente que sepa escuchar el clamor de la ciudadanía.

Este movimiento social, masivo y extendido al país entero, gatillado por el llamado a evadir el pasaje del Metro de Santiago ante una nueva alza, es fruto del descontento que se ha incubado por años. La criminalización de dicho movimiento y centrarse solo en los terribles actos vandálicos, es no entender lo que está pasando y, por tanto, no traerá la paz.

Lo que pedimos al Presidente y autoridades políticas de este país es que escuchen el malestar de fondo. Primero, que se termine con la escandalosa desigualdad económica, social y cultural de Chile. Desigualdad que se manifiesta principalmente en: bajos salarios y pensiones que no alcanzan para vivir. Un modelo consumista que lleva a una parte importante de los trabajadores a estar permanentemente sobre endeudados, y con angustia apenas llegan a fin de mes.
Es urgente tomar medidas que permitan transformar este sistema político y económico. El que permite que sólo se enriquezcan unos pocos mientras la inmensa mayoría sostiene con la retribución de sus precarios trabajos el injusto modelo impuesto.

Nuestro contacto con quienes están menos favorecidos en este modelo (desempleados, micro-emprendedores etc.) nos permite conocer y señalar algunas demandas evidentes que inflan la revuelta que estalló:

1.- Disminuir la brecha salarial. Es decir, aumento del salario mínimo, y al mismo tiempo que se fije un salario máximo, que permita una mejor redistribución de los ingresos.

2.- Detener y castigar la corrupción de autoridades, de empresas, políticos y militares, que se evidencia en evasión de impuestos, fraude al Estado, estafas, y colusión de grandes empresas.

3.- A las autoridades políticas (senadores, diputados, ministros, entre otros) les pedimos hacer un gesto en sentido de equidad hacia el resto de los trabajadores de Chile. Colaboren en la reducción de la brecha salarial, bajando la dieta parlamentaria al mismo tiempo que aprueban el aumento del salario mínimo.

4.- Que en adelante, tanto el poder Ejecutivo como el Legislativo trabajen para realizar políticas públicas de Estado y no del gobierno de turno, sentándose a trabajar por dar soluciones definitivas a las demandas sociales expresadas por la ciudadanía.

5.- Descentralizar y avanzar en la construcción de Políticas Sociales de nivel local, que sean participativas y que recojan las verdaderas necesidades de los territorios.

Es obvio que en toda esta movilización social no queremos todos lo mismo. Entre nuestras propias comunidades tenemos prioridades diferentes. Lo pedido y manifestado, por ejemplo, por la generación “pingüina” varía lo de los que son mayores y vivieron la dictadura. Para adelante es necesario dialogar. Para ello rescatemos el trabajo realizado para modificar la constitución y a partir de esto, abramos espacios de reflexión para avanzar.

Solo la redistribución de los ingresos parte sustantiva del “Buen Trabajo” construirá una sociedad más equitativa y justa y traerá la paz y el progreso social.

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