Fijarse objetivos y crecer paso a paso. Lo que resuena como una máxima central de todo emprendedor, es el método que ha empleado la maestra chocolatera Úrsula Espíndola Sánchez para surgir e ir cumpliendo sus metas.

Madre de tres hijos y poseedora de un talento culinario que estuvo oculto por algún tiempo, la vida de Úrsula, dueña del taller de chocolatería y confitería Tentaciones EDA, ha estado marcada por el cuidado de sus niños.

Fue por ellos que decidió renunciar a su trabajo y quedarse en casa, atendiéndolos, educándolos y disfrutándolos, como pretendiendo no perder la oportunidad de entregar a sus niños lo que ella no tuvo a la edad de ellos, que es la presencia de sus padres en el hogar. Fue así que en 2011 cambió su trabajo de vendedora multifuncional en la cadena de servicentros Petrobras, por las labores domésticas.

“Un día llegué a casa y mi hija mayor me pidió ayuda; tenía sus cuadernos rotos. Cuando la vi así tan triste, me di cuenta que tenía que estar más con ellos, porque uno llega del trabajo cuando los niños ya están por acostarse, y casi ni los ve”, cuenta la joven madre con el orgullo de una decisión bien tomada.

Sin embargo, lo que pareció la solución a un problema, trajo consigo una carencia económica. Entonces fue que se encendió en la cabeza de esta entusiasta emprendedora y dueña de una alegría contagiosa y vitalicia, la idea de ocuparse en algo productivo.

Buscó y se inscribió en cuanto curso de cocina y repostería había a su disposición, y sin quererlo, dio el primer paso de un proyecto que todavía no se asomaba en sus planes. “En uno de los tantos cursos que tomé, me enamoré definitivamente del chocolate”, confiesa Úrsula, y a partir de ese amor incondicional, no paró más.

“Cada oportunidad que me daban de financiamiento y aprendizaje, yo la aprovecho. He tomado cursos de administración, marketing digital, gestión de empresas, entre muchos otros”. De hecho, el año pasado se inscribió en su siguiente programa “Mujer Jefa de Hogar Independiente”, además de ganar recientemente el proyecto “Mujer Emprendedora”.

Pero fue en 2017 cuando dio su segundo gran paso. Ese año participó de los cursos FOSIS para microemprendedores ejecutados por Fundación Trabajo para un Hermano, a partir de los cuales no sólo adoptó herramientas nuevas para la administración de su negocio, sino que además adquirió el equipamiento de cocina y mobiliario necesario para desarrollar mejor su trabajo. Mientras tanto, sus alfajores y cuchuflis chocolatados ya iban ganando fama en su barrio de la comuna Huechuraba, donde vive y tiene su taller.

Esa tenacidad le ha permitido a Úrsula seguir adelante, como dice ella, paso a paso. De hecho, por estos días su pasión por los dulces trajo consigo una noticia que puso fin a todo un año de espera, cual regalo de Fiestas Patrias: la Resolución Sanitaria, un verdadero y merecido premio al esfuerzo. Dicho documento es la antesala de la formalización del negocio, pero además le permitirá a Tentaciones EDA cumplir la condición que exige Mall Plaza Norte para participar de la próxima Feria de Artesanos que se realizará allí entre el 26 y 29 de septiembre.

Mientras bate el chocolate en su tina a baño maría y trabaja a toda máquina para aprovechar al máximo la invitación a la feria, Úrsula reflexiona sobre los inicios de su emprendimiento: “Uno nunca piensa que con una pequeña idea loca, se pueden llegar a tener muchas cosas. Hay gente que ya sabe reconocer el sabor distintivo de mis alfajores, y son ellos, los clientes, quienes te dan ese impulso de seguir, y acá estamos!”.

A estas alturas, en efecto, no cabe duda que si hay algo que ha ganado Úrsula en estos años, es experiencia y ganas de seguir escalando. Por ello es que ya está apuntado el siguiente sueño en la lista de objetivos, que es abrir un local de Tentaciones EDA. Y quien sabe, quizás la oportunidad se abra precisamente en el mismo mall que la tendrá por estos días como expositora de los más ricos alfajores de todo Huechuraba.

“La resolución sanitaria fue un sueño que acabo de cumplir, y si llegué hasta este punto en 5 años, por qué no en 5 años más soñar con mi propio local”, comenta la emprendedora, cuya oferta ya cuenta con una línea de 6 productos distintos entre alfajores (con seis variedades de sabores), cuchuflis bañados, lenguitas de gato, paletas y caritas de chocolate.

“El emprendimiento es como una relación de pareja, hay  tropiezos, con altos y bajos. La gente cuando ve que hay muchos problemas en el camino, se rinde, pero de a poco van apareciendo los frutos, por eso la clave es no desanimarse, sino seguir adelante. Paso a paso”.

Tentaciones EDA. Chocolatería y Confitería

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