Muchas veces, la principal fuente de motivación para iniciarse en una idea de negocio, viene de la mano de la necesidad y de un fuerte instinto de superación.

Incentivar esos factores y conducirlos a través de planes metodológicos para convertir una idea de negocio en un emprendimiento real y autosustentable, es el objetivo del proyecto “Emprendiendo Juntos en La Pintana”, programa FOSIS ejecutado por Fundación Trabajo para un Hermano, que ha conseguido tomar una radiografía al espíritu empresarial que existe en dicha comuna.

Las personas que conforman este programa y que suman un total de ochenta participantes, van adentrándose en los desafíos que implica iniciar un negocio, incorporando herramientas que les permitan no sólo perder el miedo y atreverse a consolidar un proyecto o sueño, sino que también a ver el emprendimiento como un camino hacia el crecimiento personal para desarrollar su propio trabajo.

Durante 15 días, los participantes, en su gran mayoría mujeres de distintas edades, jóvenes y también adulto mayores, llegaban hasta la Parroquia Ascensión del Señor de La Pintana para con lápiz y cuaderno tomar nota de las recomendaciones, instrucciones y herramientas que les entrega la facilitadora Tania Melo.

“Lo que hacemos es incentivar el espíritu empresarial, entregando conceptos y herramientas para que cada uno de ellos pueda potenciar sus habilidades, expandir su idea de negocio y mirar su emprendimiento como una microempresa”, explica Melo.

Participantes del curso atendiendo la clase de la facilitadora Tania Melo en la Parroquia Ascensión del Señor de La Pintana.

Así fue como el pasado 4 de septiembre se desarrolló el cierre de la etapa de clases presenciales, donde los participantes diseñaron una feria de emprendimiento organizada por rubros con el gran y desafiante requisito de trabajar en equipo. La actividad no solo consistió en montar un stand de productos, sino que además cada puesto debía contar con un nombre, normas higiénicas básicas, y aplicar todos los conceptos y herramientas adquiridas durante las clases.

Repostería, comida rápida, estética y belleza, comercio y confección fueron algunos de los rubros que formaron parte de la feria, en la que participó casi la totalidad del curso.

La participante Deyanira Medina instaló su puesto de comida rápida, donde las empanadas fueron las protagonistas. “Llevo ya tres años vendiendo colaciones, y mi especialidad son las empanadas. Las hago en casa con la ayuda de mi suegra, y generalmente las vendo en la calle”, comenta esta joven emprendedora, madre de dos niños, de 3 y 4 años, y por quienes se motivó a surgir a través de su talento culinario.

Deyanira Medina, emprendedora.

La idea de vender almuerzos fue producto de la proximidad de su casa con un colegio y un jardín infantil. Se levanta muy temprano cada mañana para cocinar, y amasar es la tarea que más tiempo le ocupa. “Llegué al programa en búsqueda de oportunidades y capital, porque me hacen falta maquinarias. Tengo mi horno y mi freidora, pero mi principal herramienta son mis manos y el uslero. Antes salía a vender las colaciones y punto, pero gracias al curso aprendí a llevar un cuaderno de planificación, a diversificar mi oferta de productos y a administrar mejor mi tiempo y los recursos; si antes compraba 30 kilos de papa, ahora compro un saco completo porque aprendí además a sacar el costo unitario de las empanadas”, cuenta con orgullo Dayanira, quien además confiesa que su mayor sueño es diversificar su negocio, ampliarse y comprar una casa propia.

El puesto de delicias «Zona de Tentación» durante la feria de emprendedores. y que destacó por utilización de uniformes y vestimenta de mesón.

Uno de los stands más coloridos era el de las flores y plantas, de la emprendedora Jessenia Herrera, que lo bautizó como Simplemente Bellas. “Como comerciante uno tiene la mentalidad básica de salir a vender algo y traer plata de vuelta. Ahora ya no es sólo eso, porque gracias a las clases he ido tomando en cuenta otras cosas como por ejemplo, de administración, eso de saber cuánto es lo que voy gastando para llevar una cuenta de lo que se gana con las ventas, o sea llevar bien las cuentas”, señala.

El programa continúa desarrollándose por los próximos meses, pero esta vez el apoyo se traslada a sus propias casas, donde los participantes recibirán asesoría presencial para continuar adelante de manera personalizada, atendiendo caso a caso los distintos desafíos para seguir creciendo.

Grupo de mujeres participantes del programa“Emprendiendo Juntos en La Pintana”.

La estética y belleza también estuvo presente en la feria de emprendimiento.

Zona de comida rápida y colaciones.

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