En Trabajo para un Hermano el concepto de la Calidad es fundamental. Nos hemos puesto requisitos exigentes para entregar a las/los participante el mejor servicio, por eso en cada tarea que realizamos buscamos generar aprendizajes pertinentes que sean aplicables en la práctica y qué éstos se traduzcan en un cambio real en la calidad de vida de las personas, sus familias y las posibilidades de desarrollo que puedan alcanzar.

Para lograrlo, ha sido fundamental incorporar una visión sistémica de los procesos internos, sin perder nunca de vista que el Ser Humano está al centro de nuestro quehacer. Como sabemos las buenas intenciones no son suficientes y no hay una buena gestión si no se mide ni mejora continuamente, por eso todos los años la Fundación se somete al proceso de auditoría del Sistema de Gestión según la norma NCh 2728:2015, requisitos de gestión para Organismos Técnicos de Capacitación. El mantener esta certificación, nos permite trabajar con programas estatales, pero lo más importante es que nos ayuda a detectar y corregir nuestras falencias, definir donde podemos avanzar y ser más autoexigentes para sacar el máximo partido a los recursos. En definitiva, nos impulsa a ir buscando como ser cada día mejores en nuestro trabajo. 

Afrontar de esta forma la labor diaria, da la satisfacción de obtener buenos resultados. Por ejemplo en la medición de la percepción de quienes reciben nuestros servicios, el 90% califica como bueno o muy bueno el Desarrollo del Curso, la Calidad de la Atención o el Facilitador. Y el 84% recomendaría la Fundación a una amigo/a.

Ahora, la tarea es avanzar en medir mejor los aprendizajes logrados en los participantes, y como ellos aplican diariamente lo aprendido en el trabajo por cuenta propia que realizan, ya que lo está en juego no es solo que la Fundación entregue un servicio de calidad, también que cada participante de la Fundación por imitación entregue cada día un mejor producto o servicio a sus clientes.

En Trabajo para un Hermano, creemos en el potencial de las personas y en la capacidad para transformar su realidad, por eso los impulsamos a sacar lo mejor de sí con su trabajo y no hay una manera más apropiada de hacerlo que predicar con el ejemplo.