Ha pasado un año más y lo que empezó como una campaña para ayudar a muchas chilenas/nos, que en tiempos económica y políticamente muy difíciles sufrían la cesantía, 37 años después se ha transformado en un desafío que siempre nos mueve, nos emociona y nos apasiona. Hoy, Trabajo para un Hermano somos todas las personas que la guían y trabajan en ella, quienes donan o hacen voluntariado; los que desde distintas organizaciones e instituciones trabajan con nosotros codo a codo. Pero los más importantes son las mujeres y hombres que confían en que podemos ayudarles a progresar y transformar su realidad desarrollando un trabajo estable, responsable y bien hecho.

Por eso, ven a celebrar con nosotros este nuevo año de Trabajo para un Hermano. ¡Te esperamos! 

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