Aprender a hacer algo nuevo es sumamente enriquecedor ya que partir de cero e ir descubriendo capacidades y habilidades personales, fortalece la confianza y abre la mente y el espíritu.

Fue el caso de varios de los participantes del curso de Joyería en Cadenas de Cobre, de Fundación Trabajo para un Hermano, que se realizó por una donación de la “Class‘58” del colegio Saint George´s.

Si bien algunos participantes ya tenían algo de experiencia, muchos se enfrentaban por primera vez al alicate y el cobre. Son ellos quienes valoran especialmente haber desarrollado una veta creativa y comenzar un nuevo camino en la orfebrería.

Ximena Paredes por ejemplo, se dedica hace años a la bisutería fina en fantasía y encontró en la orfebrería una forma de mejorar su trabajo. “Cuando llegué dije para qué voy a aprender cadenas. De qué me va a servir.  Y me ha servido tanto. He podido combinar lo aprendido en metal con los cristales de la bisutería fina.

Similar es la experiencia de Kennia Brito. “Me voy muy satisfecha porque logré aprender algo nuevo y eso es lo importante. Yo hacía en Venezuela bisutería con perlas cultivadas y con cristales swarovski y murano pero esto me va a abrir a crear algo distinto”. En su caso, con un bebé, el trabajo de joyería le permite generar un ingreso trabajando desde su hogar, mientras la pequeña duerme.

 

Carlos Salas tenía conocimientos mínimos en el alambrismo y pensó que la orfebrería podría ser un siguiente paso que le permitiese emprender. Pero no fue tarea fácil. “Al principio lo pasaba mal porque tenía que tener mucha paciencia y me costaba mucho porque no dominaba nada el alicate, hasta que le agarré la maña con ayuda del profesor y después de todo, resultó algo bonito. Ahora quiero seguir aprendiendo para empezar a mezclar técnicas”. También difícil fue para Florencia Pineda, quien llegó al curso sabiendo absolutamente nada de joyería y logró crear al finalizar, hermosas pulseras y cadenas. “Para mí fue muy difícil aprender pero lo logré. Antes de esto no sabía nada, nada, nada. No había visto un alicate, entonces estoy muy agradecida.”

“Class´58” lleva años aportando a Trabajo para un Hermano, lo que ha permitido capacitar a muchas personas a lo largo del tiempo en diferentes y diversas técnicas de orfebrería.

En representación del grupo de donantes, asistió a la entrega de diplomas Federico Errázuriz, quien tuvo palabras de apoyo para las y los participantes que finalizaron el curso.“Quiero felicitarlos porque han encontrado en ustedes algo que no tenían” expresaba, y justamente de eso se trata. De la gratificación y alegría al adquirir un nuevo conocimiento.

Además, los cursos también permiten a los participantes desarrollar su veta más creativa, como fue el caso de Elba Sepúlveda. “Lo que aprendí, me costó mucho, pero estoy muy agradecida porque yo siempre había hecho cosas para vender y ahora, encontré el área de la creación. Por eso agradezco enormemente que siempre estén buscando formas en las cuales las personas puedan seguir formándose”.

Es así como estas 15 personas que participaron del curso, lograron sumar a sus cadenas, nuevos eslabones de conocimiento, nuevas técnicas y nuevos compañeros. Ahora, lo importante, es seguir haciendo crecer esas cadenas y realizándose mediante su oficio y trabajo.


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