Fuimos invitados a Roma a presentar la experiencia de la Fundación, en la Conferencia internacional para conmemorar los 70 años de la Declaración de Derechos de Humanos, evento organizado por la Universidad Gregoriana de Roma y el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral que tiene por misión asumir las problemáticas de “justicia y la paz, incluidas las cuestiones que conciernen a las migraciones, la salud, las obras de caridad y el cuidado de la creación”.

Específicamente nos tocó participar en el panel “Los Derechos Políticos: hacia una Democracia Sustancial.

Compartimos aquí nuestras palabras.

Reparar para ponerse de pie

Nuestro qué-hacer es el de las personas a quienes les falta el trabajo, o que tienen un trabajo insatisfactorio. Derecho que se encuentra expresado en el artículo 23 de la Declaración, de la que celebramos 70 años.

La falta de trabajo es también producto de un daño, una vulneración, un menoscabo social. Los que nos buscan no encuentran trabajo, o no pueden lograr trabajo decente (o Buen Trabajo como expresa la Fundación) porque están dañados. Cuando se violan los DDHH, se daña a las personas; y creo que, si la humanidad tomó conciencia de que toda persona tiene unos derechos inviolables, y al mismo tiempo, sabemos que éstos son intensa y multitudinariamente violados, también debería ser un derecho humano la reparación.

La mayoría de las personas que vienen a nuestros cursos y talleres logra levantar un trabajo por cuenta propia, que se traduce en ingresos que mejoran su calidad de vida e inician un proceso de salida de la extrema pobreza. Pero hay un plus, algo más que los participantes reconocen al pasar por la Fundación: el producir un tipo de reparación de la persona dañada.

Muchas mujeres y algunos hombres formulan un plan de negocio, reciben un subsidio estatal para implementar su idea de emprendimiento y hoy trabajan en su casa en variados oficios, cuidan a sus hijos o adultos postrados, valoran su trabajo y obtienen ingresos iguales o mayores que los que recibían antes. A este camino de acoger ideas, de abrir puertas, de creer en sí misma, de así sanar personas de una mala experiencia laboral se dedica y ofrece colaboración Trabajo para un Hermano.

Nos mueve en la Fundación ser “Protagonistas en la promoción del valor humano del trabajo”, porque creemos que “El ser humano es quien transforma la realidad a través del trabajo”. Por eso, nuestro propósito profundo consiste en “Desatar las capacidades transformadoras de la persona, y el reencantamiento como sociedad del valor del trabajo”.

Lo que las personas destacan en su paso por la Fundación, son habilidades sociales y no sólo técnicas. A esto me refería cuando les decía que lo que observamos entre nuestros participantes es un plus, algo más que reconocen que se produce, un tipo de reparación de su propia identidad dañada.

Las violaciones de DDHH generan daño (generalmente irreparable sobre la integridad de las personas). Reparar este daño dentro de lo posible, creo debiera ser también parte constitutiva e inseparable del mismo derecho. La reparación no es sólo un acto de la sociedad sobre las víctimas. La reparación es un proceso posible y necesario desde las propias víctimas.

Quiero consignar otra evidencia que hemos hallado en nuestra práctica. Estamos frente a un articulado de la Declaración con derechos reconocidos como universales, lo que permite su ejercicio más pleno, y también nos permite saber cuándo son atropellados. Pero al mismo tiempo son poco conocidos y poco internalizados por la mayoría. Se sabe que existen DDHH, pero se desconoce su articulado.

Para que los DDHH sean ejercidos, salvaguardados, exigidos, reivindicados y o reparados cuando son violados, es necesario su conocimiento sencillo, y mucho más generalizado.

Por último, me permito expresar 6 declaraciones que como chilena no puedo dejar de señalar:

1.-  Es mundialmente sabido que Chile vivió unos de los periodos más documentados y publicitados de atropellos a los DDHH de su historia, durante la dictadura militar de Pinochet. Se podría creer que, con el regreso a la democracia, en Chile los DDHH son ampliamente respetados y ejercidos. Lamentablemente no es así.

2.- En Chile, la violación de los DDHH cometida desde el año 1973 por el régimen militar, por razones políticas, continúa hoy. El paradero y la verdad sobre los detenidos desaparecidos aún se desconoce por un pacto de silencio entre los militares que cometieron esos delitos, pero al mismo tiempo por una falta de voluntad política de avanzar, manteniendo pendiente el derecho a verdad y justicia de sus familiares.

3.- En Chile, el Estado no ha puesto los medios para proteger los derechos de cientos de niños, que bajo su custodia no reciben atención debida. Hemos conocido los horrores sufridos por niños y niñas en dichos hogares, sin todavía fijar una política que asegure sus plenos derechos y una práctica que los proteja.

4.- En Chile, la educación mayoritariamente es un producto de consumo, cuya calidad depende del precio que se pueda pagar.

5.- El conflicto entre el Estado y el pueblo Mapuche, es de antigua data. Hace pocos días los medios informaban del asesinato a manos de la policía del comunero Camilo Catrillanca, pocos meses antes, informaban de la construcción de pruebas falsas para acusar y lograr que los tribunales condenaran a dirigentes mapuches en diversos actos delictuales. Para nadie es un secreto la violación de los derechos humanos que sufre hoy el pueblo Mapuche. Un pueblo que se siente despojado y excluido por la modernidad que quiere implantar el Estado en su territorio, con políticas públicas que no consideran el arraigo a la tierra que habitan y la forma de hacer producir lo necesario para vivir. Nunca se les ha querido reconocer como sujeto político, que los haga visibles.

6.- Todo esto en un contexto de desarrollo económico mundialmente alabado… Pero realizado a costa de una desigualdad igualmente famosa y vergonzante.

La democracia no asegura automáticamente el cumplimiento de los DDHH y el camino de su respeto, ya que para los individuos es más difícil defender lo que no se conoce. Por otra parte, a propósito de las múltiples y graves violaciones a los DDHH es fundamental trabajar en la reparación de las víctimas, generando procesos participativos, y evitar la impunidad que parece haber para con los violadores, ya sean personas o Estados. Muchas gracias.

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