Por años la Fundación Trabajo para un Hermano, a través del programa Crear Trabajo, ha buscado mejorar la situación laboral de quienes participan en él.  Es así que otorga distintas capacitaciones y apoyo para la gestión del microemprendimiento o auto empleo, asistencia técnica, asesorías y acompañamiento a microemprendedores y trabajadores independientes que viven en pobreza material y/o vulnerabilidad.

Para dar cuenta del impacto que ha tenido el programa Crear Trabajo y su modelo de intervención a lo largo del tiempo y con el apoyo de Sence y OTIC Sofofa, se encargó al Núcleo de Evaluación de Políticas Públicas,  realizar un estudio de evaluación de impacto desde el año 2011 al 2017, llegando a los siguientes resultados:

Perfil de Usuarios

El perfil sociodemográfico de los participantes, indicó una población vulnerable, mayormente conformada por mujeres (91,3%) jefas de hogar, la mitad de ellas con hijos a cargo y de las cuales un tercio no posee instrucción básica obligatoria.

Otro dato importante es la dificultad que poseen para generar ingresos propios, ganando un 66,6% de las y los participantes, menos de $350.000 mensuales y concentrándose principalmente en el tramo menor de ingreso (de 0 a 200.000).

Respecto a la situación laboral de los participantes, la gran mayoría se dedica al trabajo por cuenta propia, con un 90,2% y contrario a la concepción general que se tiene en Chile del trabajo por cuenta propia como un trabajo complementario o temporal, un 75% de estas personas considera a su microempresa como su principal fuente de ingresos.

Impacto

Tras realizar la evaluación se pudo confirmar el impacto positivo que ha tenido la Fundación en quienes participan de su programa Crear Trabajo.

Si bien se mantiene la proporción de usuario/as ocupados (trabajadores dependientes y por cuenta propia), un 8,1% de ellos disminuyó su nivel de vulnerabilidad tras el ingreso al programa, en relación a su acceso a AFP y sistemas de salud con mejores coberturas.

En cuanto a los cambios en el ingreso, resultado de la participación en los cursos de capacitación, si bien no es un elemento que haya aparecido con fuerza en los grupos focales, en algunos casos sí se dio un aumento de recursos o ganancias.

Quienes aumentaron sus ganancias, lograron mejorar su calidad de vida, al haber podido generar un sueldo en algunos casos, para mantener su familia. Y si bien la población se sigue concentrando en el tramo de menor ingreso, la proporción de usuarios/as en este ha disminuido en un 41,4%, alcanzando un 38,4% en el tiempo.

Se constata a la vez un cambio en la percepción de las personas respecto a su propia empresa. Un 36,3% afirma que es de subsistencia, mientras que un 42,6% cree que esta tiene potencial de desarrollo. Ligado a esto, aunque siguen siendo mayoritariamente microemprendimientos en fase inicial de carácter familiar, mejoró el grado de formalización, no sólo en el ámbito administrativo, sino también en los familiares que ahora trabajan de manera remunerada.

Lo más valorado por las personas:

Destacan especialmente el aprendizaje obtenido en relación a la valorización del trabajo, cobrando tras su paso por las capacitaciones, un precio justo. También la generación de redes de trabajo, el apoyo emocional por parte de la Fundación y el desarrollo de habilidades blandas.

No obstante, el contenido más destacado por las y los participantes fue: el Plan de Trabajo, herramienta que les permite ordenar sus emprendimientos. A través de este plan, se dan cuenta lo que efectivamente realizan y lo que deben mejorar. Tras esto, muchos declaran que “estaban haciendo mal las cosas”, y el programa les ayudó a ordenar los valores e integrar aspectos que antes no consideraban en los costos, como por ejemplo el gasto en luz. Al mismo tiempo, aprendieron a extraer ganancias, separando ingresos para su hogar.

Desafíos

Evidentemente, aún existen ciertos desafíos para la Fundación. Por muchos años que se lleve realizando un trabajo bien hecho, siempre hay aspectos por mejorar. En este caso, tanto participantes como funcionarios detectaron la necesidad de que la formación también incluya el desarrollo de habilidades para ingresar al mundo laboral dependiente, diversificar la oferta de cursos incorporando nuevas temáticas más actualizadas, más innovadoras y extender las capacitaciones para lograr una mayor profundización de contenidos. Además consideraron necesaria la posibilidad de incorporar a migrantes indocumentados y personas mayores de 65 años. Finalmente, un aspecto de suma importancia, resultó ser la necesidad de generar un sistema de seguimiento posterior al egreso.

A nivel nacional también es evidente la necesidad de resolver ciertas falencias y avanzar hacia la posibilidad de consolidación de los microemprendimientos mediante políticas públicas que los fortalezcan. Históricamente las políticas públicas en el país han estado orientadas a potenciar el trabajo dependiente por sobre el independiente, siendo este muchas veces considerado como un trabajo de segunda categoría o de supervivencia sólo en períodos de cesantía. Pero para muchas personas, más que una necesidad es una opción y para otras, si bien comienza como una forma de salir de la cesantía, acaba conformándose como su principal ingreso familiar permanente, por lo que el crecimiento del emprendimiento mismo se convierte en una de sus más grandes aspiraciones. Hoy, cuando la tasa de desocupación a nivel nacional alcanza un 7,1% según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) sería necesario poner énfasis y preocupación en aquellas personas que ven en el trabajo por cuenta propia, una opción real de trabajo y financiamiento.

Si quieres leer el informe completo puedes descargarlo en el siguiente enlace:

https://www.trabajoparaunhermano.cl/wp-content/uploads/2018/12/Informe-Estudio-Resultado-de-la-Intervención-TPH.pdf

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