Desarrollar la creatividad es fundamental para cualquier persona que desee emprender. Conscientes de ello, en Fundación Trabajo para un Hermano se desarrolla el curso Diseño Creativo para el Diseño de Interiores, al cual asisten personas con variados oficios e ideas de negocios, pero con la convicción común de que desarrollar el hemisferio derecho del cerebro, podrá abrirles un mundo de innovación para acercar sus emprendimientos al Diseño de Interiores.

El curso se compone de dos grandes etapas, una enfocada a la teoría y práctica del diseño creativo y una segunda parte orientada a la gestión.

Dentro de la primera etapa, las participantes pasaron por un enorme proceso de aprendizaje el cual comenzó con un encuentro personal que les permitió descubrir los obstáculos y miedos que les impedían avanzar en su emprendimiento.

Luego aprendieron los principios básicos del diseño en cuanto a composición formal, como traslación, reflexión, rotación y dilatación; y en cuanto a composición informal, como gravedad y ritmo y retícula.

Mediante esta última técnica se busca lograr lo que se llama forma y fondo, es decir, no poder identificar si el fondo es blanco con figuras negras o negro con figuras blancas. Esto permite visualmente dar la otra mirada y acercarse a la inteligencia visual. En palabras de Bernardita Lagreze, profesora del curso, ser capaz de dar esta otra mirada, ayuda tanto en los proyectos como en la vida personal “y eso es lo que falta en emprendimiento. Por eso las personas se quedan estancadas, porque no dan ni en el trabajo, ni en la vida personal, la otra mirada”

Además se trabajaron conceptos como color, armonía y perspectiva, combinando teoría y práctica. Conocimientos que debieron plasmar en un proyecto de diseño innovador relacionado a su rubro de trabajo. Estos proyectos fueron presentados en una muestra el día jueves 25 de octubre en el Centro de Emprendimiento y Desarrollo San Alberto Hurtado.

Inés González, de Estación Central, llegó a la Fundación a través de un proyecto de emprendimiento grupal. Es artesana en decoupage y además trabaja artesanías con materiales reciclados. Como proyecto, elaboró una caja porta escobillón con un diseño en la puerta utilizando forma y fondo. Ya cuenta con dos encargos para departamentos. “Aprendí a utilizar mejor los colores en la pintura, la tela y la servilleta. También aprendí a reciclar y a respetar las medidas.”

Liliana Aguirre por su parte, se dedica a la chocolatería y aplicó lo aprendido para innovar en la presentación de sus productos, creando chocolates con un diseño de filigranas.

Para Celina Lamour, quien trabaja en la confección de vestuario femenino, esta primera parte del curso fue trascendental: “Me di cuenta de que estaba haciendo muchas cosas mal. Si aplicaba lo que ella nos estaba enseñando, el resultado de mi producto iba a ser mejor. No tomaba las medidas de forma rigurosa por ejemplo, y al medir como ella nos enseñó y al aplicar el diseño como ella nos mencionó, el mismo producto cambia mucho. Logré ver más de lo que veía habitualmente y potenciar mi hemisferio derecho.

Como Fundación hemos notado que el desarrollo de la creatividad no sólo permite a las personas innovar en sus diseños, sino que además produce autoestima y satisfacción. En el proceso, quienes participan logran crecer, perder sus miedos y conocerse a ellos mismos reconociendo habilidades que no sabían que tenían. Logran darse cuenta de su potencial, de los que son capaces de hacer. Pero es importante que todo eso, lo puedan aplicar y aterrizar a sus emprendimientos, por lo que si bien finaliza una etapa, en pos de la formación integral, comienza ahora una segunda etapa de capacitación en gestión, en la cual se espera que las personas aprendan sobre cómo administrar de mejor manera sus negocios para así lograr un crecimiento no sólo a nivel personal y profesional, sino que además en el desarrollo de sus emprendimientos.


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