Esta semana dimos inicio a un nuevo proyecto de Emprendimiento, con 95 emprendedores seleccionados, las que pertenecen a las comunas de Renca, Cerro Navia, Pudahuel, Lo Prado, Quinta Normal y Estación Central. El objetivo es que estas personas, puedan percibir ingresos mayores y más estables, fruto de su actividad independiente de generación de ingresos, a la vez que potencien sus características emprendedoras. Todo esto, en un proceso que contará con capacitación, asesoría y un capital semilla de $440.000 por emprendimiento.

Para facilitar el acceso a la capacitación, las clases serán impartidas en dos de los Centros de Emprendimiento y Desarrollo de la Fundación Trabajo para un Hermano, ubicados en Cerro Navia y Santiago Centro. Además se cuenta con guardería infantil para disminuir los factores de ausencia de aquellas mujeres que tienen a su cargo el cuidado de niños menores.

Karen Rauque se dedica a la venta de completos y papas fritas. Tras trabajar 10 años apatronada, decidió renunciar y emprender con su propio negocio. No ha sido fácil ya que hay días buenos y malos. “Espero aprender harto respecto a la parte administrativa y contable, que es lo que realmente necesito. Además, me gustaría poder adquirir maquinarias, porque a más maquinaria, más productos y a más productos más ventas y ganancias”. Karen espera poder invertir en una nueva freidora y en un cooler para mantener las bebidas heladas.

 

María Jesús Sandoval es una de las integrantes más jóvenes del grupo. Se dedica al diseño gráfico hace 5 años, el cual aprendió de manera autodidacta. Espera poder hacer crecer su negocio para luego dar oportunidades de trabajo a otras personas. Si bien ya tiene una base de conocimientos, las capacitaciones de todos modos le serán de utilidad. “He hecho varios cursos, hice contabilidad básica, aplicada y factura electrónica. Pero ahora espero poder relacionarme con más personas, aprender de sus procesos y obviamente generar redes”

 

Desde Perú llegó Miriam Reyes hace ya 10 años, junto a toda su familia. Comenzó a trabajar en su casa vendiendo queques, hace 3 años. De este modo podía compatibilizar trabajo con el cuidado de sus hijas. Hoy los queques son su producto más vendido. A estos suma las empanadas de lomo saltado y pollo a la huancaína. Tiene esperanza en que este nuevo programa de aprendizaje la ayudará a potenciar el negocio. “Tengo herramientas básicas, pero quiero seguir avanzando para tener algo mejor. Mi meta es tener un negocio amplio para la familia”.

Maritza Albarrocín por su parte, tiene un salón de belleza hace varios años. Lo comenzó porque quería trabajar sin dejar a sus hijos pequeños solos. Hoy ha logrado hacer crecer el negocio pero naturalmente “Espero que mi salón crezca más, tenga más clientela y aprender harto para poder tener mejores herramientas y generar más recursos”.

 

Todas estas mujeres debieron cumplir con los siguientes requisitos para poder participar: Tener un emprendimiento funcionando hace mínimo 6 meses, con ventas superiores a $130.001 y menores o iguales a $300.000. No ser del rubro comercio a excepción del comercio establecido o bazar o paquetería y estar en condiciones de realizar un aporte mínimo de $30.000.

Danae Barrera, directora del Centro de Emprendimiento y Desarrollo Barrancas, destaca que en su experiencia con estos programas, las y los participantes consiguen mejorar en los siguientes aspectos “Ordenan su negocio, por fin valoran su trabajo, creen más en su emprendimiento, la inversión que realizan realmente les ayuda a crecer y logran hacer redes”.

Todo el proceso durará 8 meses y se espera que al finalizar los participantes logren hacer de sus emprendimientos un negocio más sólido que les permita generar los recursos necesarios para aumentar sus ingresos familiares.

*Este proyecto es ejecutado por Fundación Trabajo para un Hermano y financiado por FOSIS

 

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