Este 2018, en Fundación Trabajo para un Hermano, decidimos poner gran parte de las energías en la asociatividad como alternativa para el desarrollo y crecimiento de las microempresas en nuestra Región.

Uno de ellos es el Proyecto Desarrollando Organizaciones en el Territorio Chacabuco, Poniente, Centro Norte, en el cual participan 14 organizaciones.

Dentro de los participantes hay grupos muy diversos. Algunos dedicados a la gastronomía, otros a la producción de diversos trabajos artesanales, otros al turismo, incluso a la peluquería. Hay personas chilenas y personas migrantes. Algunas en situación de discapacidad. Mujeres y Hombres. Personas mayores y personas más jóvenes. La diversidad existente ha sido un plus, ya que han podido compartir y aprender unos de otros.

Luisa Durán, representante del grupo Turismo Noviciado, destaca esta virtud. “Encontrar personas diversas ha sido maravilloso. Encontrarnos con un grupo de personas con dificultades o con hermanas de otro país, con otras costumbres, para mí ha sido maravilloso. Hay un grupo de Renca con capacidades diferentes por ejemplo y uno dice -Habiendo personas con algunas dificultades que luchan por salir adelante, yo que estoy sana gracias a Dios, cómo no voy a aprovechar estas oportunidades- Para nosotras ha sido súper importante y especial habernos reunido a tan diferentes grupos, todos con un trabajo, una visión y un sueño”

En Trabajo para un Hermano, estamos conscientes de que el trabajo asociativo presenta muchas ventajas. Permite generar economías de escala, aumentar el poder de negociación, orientarse a objetivos comunes y llegar a nuevos mercados. Conscientes de ello también están nuestras participantes, y es por eso mismo que las artesanas del grupo Manos para Violeta, decidieron agruparse. “Como tenemos distintos oficios, uno aprende de las compañeras y al fusionar conocimientos los productos pueden tener otro tipo de calidad. Además hay muchas barreras cuando uno postula sola a ciertos fondos.  Es más fácil agruparse y obtener beneficios, tanto buscando puntos de venta como haciendo redes con otras asociaciones y cooperativas y creando puentes”.

Manos para Violeta nació en marzo del 2017, en el Centro Ideactiva de Estación Central, donde se reunían para trabajar y capacitarse. Se compone de 7 emprendedoras con distintos talentos pero que buscaban rescatar nuestras raíces. De ahí el nombre.

“El nombre va dentro de una línea cultural, en homenaje a Violeta Parra, porque somos puras mujeres y Violeta se caracterizó por mantener la cultura dentro del país, fomentar la cultura fuera y dentro del país. Era una conocedora de las artesanas, tejedoras, poetizas, cantautoras. Es lo más representativo para nuestro grupo por el hecho de ser mujeres. Por eso somos manos para Violeta” dice Mónica Aránguiz, una de sus integrantes.

Nuestra gran Violeta Parra, estaría sin duda orgullosa de que se rescate el trabajo colaborativo entre mujeres artesanas. Así como también lo estaría de que en este Chile cada día más multicultural, mujeres migrantes de Latinoamérica, logren sacar adelante sus proyectos de manera asociativa.

El grupo Mujeres Emprendedoras en Gastronomía y Entretención se compone de 7 mujeres de Perú y Colombia, de las cuales 5 tienen carros de comida típica de su país y 2 juegos de entretención. Trabajan en la plaza El Trébol, ubicada en Pinto con Vivaceta, en la comuna de Independencia. Cuentan con el apoyo de la Municipalidad y la Oficina de Migraciones. Dicen que desde que trabajan juntas se sienten más tranquilas y han visto crecer sus negocios.

“Nosotras nos conocimos en la plaza. Primero llegó la señora Juana, después la señora Viriginia. Y empezamos a ver que esa plaza estaba siendo más concurrida, entonces partimos con los juegos. Después nos agrupamos para obtener permisos”

Su trabajo en esa plaza ha sido más que importante para generar un lugar de encuentro familiar. “Antes esa plaza no era muy concurrida. Estaba perdida, abandonada, no tenía iluminación, era incluso peligrosa. Ahora los fines de semana las familias se pueden reunir allí y hacer pic-nic. Hay más concurrencia y contamos incluso con el apoyo de seguridad ciudadana. Ves a niños con sus padres, felices compartiendo”.

Finalmente, esa es una de las mayores ventajas de asociarse. Juntas pueden lograr beneficios no solo para ellas mismas y su grupo, si no que para la comunidad, la sociedad y por qué no, el país.En esta ocasión, como Fundación quisiéramos invitar a las mujeres y los hombres emprendedores, a pensar en la posibilidad de unirse a otros, confiar para sumar fuerzas y cambiar la competencia por cooperación.

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