Se dio inicio al Proyecto Creciendo en el Territorio Suroriente, el cual busca que 90 personas que cuenten con un emprendimiento pequeño, de las comunas de San Joaquín, Ñuñoa, La Granja y La Pintana, hagan crecer su negocio, y generen con éste, mayores ingresos autónomos.

Marjorie Viveros por ejemplo, se dedica a la venta de artículos de aseo. Con mucho esfuerzo ha podido ampliar su negocio para tener una buena oferta de productos. Su sueño a largo plazo es poder transformarlo en un bazar, ya que en la población donde vive, actualmente no existe ninguno. De momento vende a familiares vecinos, no obstante al finalizar este proyecto, debiese ser capaz de haber ampliado no sólo la variedad de productos, si no que su clientela.

La gran motivación de Marjorie para optar por el trabajo por cuenta propia, además de generar un ingreso extra, es la posibilidad de estar en su casa y hacerse cargo del cuidado de sus hijas.  Esta es la razón no sólo de ella, si no que de muchas otras mujeres.

Cinthia Norambuena hace costuras, arreglos y confecciones. Su principal impulso para emprender, es independizarse para poder trabajar desde el hogar y así cuidar a sus hijas, especialmente a la menor de tan sólo 3 años. Su idea actual a desarrollar en este proyecto, es la confección de batas de baño para niños, con motivos infantiles, cubriendo la necesidad de las madres de encontrar siempre algo novedoso pero a la vez útil para sus hijos. Sandra está muy confiada en su idea y en lo que puede lograr mediante las capacitaciones y el impulso económico “Espero no depender de nadie, salir adelante por mí, por mis hijas. Que esto me dé una estabilidad económica, que me dé seguridad como mujer, que me la puedo, porque yo puedo salir adelante por las mías”.

Pero no sólo mujeres participan del proyecto. Luis Hernández tiene 74 años y se dedica a la mueblería. “Quise emprender yo solo y empecé a reparar muebles de a poquito. Así he subsistido mejor y no me manda nadie. Me levanto a la hora que quiero, hago lo que me gusta”. Con el aporte económico que entrega el proyecto pretende reparar su taller para convertir su estructura completamente en metálica, ya que al ser de madera, ante un eventual incendio, no sólo su seguridad sino que también la de sus vecinos con casas de madera, estaría en riesgo.

Tania Melo, encargada del proyecto y Directora del Centro de Emprendimiento y Desarrollo Padre Esteban Gumucio, también tiene mucho entusiasmo respecto a este programa “Siempre un proyecto es un nuevo desafío porque son nuevas personas cada una con sus necesidades, sus ganas, sus oportunidades. Por nuestra parte, siempre tratamos de entregar lo mejor de uno y las herramientas que necesitan para sacar su emprendimiento adelante. Espero que les vaya estupendo, que sea tan exitoso como el año pasado, en que tuvimos casos realmente excelentes, así que tengo todas las ganas y deseos de que a todos nos vaya bien”.

El proyecto consta de tres etapas: capacitación, financiamiento y asesorías técnicas, todo pensado en pos de fomentar, mejorar y hacer crecer los negocios de estas 90 personas integralmente. De este modo, se espera que al finalizar puedan trabajar de manera independiente y rentable, generando ingresos que les permitan mejorar su calidad de vida y la de sus familias, a la vez que se acercan cada día más al logro de sus objetivos.

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