En sus 36 años de historia, la fundación Trabajo para un Hermano ha ayudado a cambiar miles de vidas.

Si algo distingue nuestro trabajo, es la entrega con la que lo realizamos, ya que el acompañamiento no se acaba con la finalización del cada curso, sino que es continuo en el tiempo hasta que la persona se sienta capaz de volar por sí misma.  Por ello es vital el trabajo de empoderamiento que intentamos desarrollar en cada participante de nuestra Fundación y para ello, la carrera no es corta, es más bien una maratón.

Santiago Maldonado, quien hace las mejores tortas heladas de Pudahuel, sabe de esto “Hace 3 años que conozco la Fundación. Llegué por recomendación del Municipio, después tomé un curso que de gestión de la microempresa y actualmente participo del proyecto de Asociación Gremial. Lo que más valoro es que la Fundación nos entrega los conocimientos y herramientas para desenvolvernos. Para poder sacar costos, técnicas de venta, habilidades blandas, empatía entre nosotros mismos y ética laboral. Y no sólo eso, uno va generando redes de contacto, amistades y así van mejorando también las ventas. Me han permitido adquirir más seguridad en la gestión, porque muchas veces los emprendedores hacemos productos de buena calidad, pero después no sabemos cómo venderlos.   Eso es lo más importante”

 

Quien también ha visto su vida cambiar tras el paso por Trabajo para un Hermano, es Sandra Piña, talabartera y marroquinera a la cabeza de Arabella. Sandra es una mujer de la comuna de Huechuraba, que siempre tuvo un gran potencial de crecimiento, sólo que ella misma no lo había descubierto.

“Llegué a la Fundación hace 3 años y medio, a través de la Municipalidad, donde me recomendaron unos cursos que tenían de Sence. En estos 3 años ya he tomado varios cursos allí, uno laboral, de diseño, de recursos humanos. Aprendí a sacar costos, ir viendo mis ganancias, llevar el conteo de mi mercadería, separar mis dineros. Me sirvió para administrar la empresa porque no es fácil uno no nace sabiendo”

Pero si bien el aprendizaje técnico es enorme y de vital importancia, lo que más valora Sandra de todo lo aprendido, hace relación con la parte espiritual. “Lo principal que tengo que destacar es que me enseñaron a quererme, a valorarme como persona, que yo puedo, que mis limitaciones las pongo yo misma, que no tiene que ser así, que yo puedo mucho más. La Fundación cambió mi vida mucho, yo estaba muy vulnerable, sentía que no servía para nada, acongojada con problemas, y allí me escucharon, me orientaron, me apoyaron. Estuvieron justo en el momento preciso que cambió mi vida y me llevó al lugar en que estoy ahora, empoderada. Más segura, nada me da miedo”.

Definitivamente Sandra gozaba de gran talento y capacidad, y sólo necesitaba un empuje a su confianza. Hoy le va muy bien. “He aparecido en muchos canales de televisión, fui elegida la mejor empresaria de la zona norte, me gané un Sercotec, he comprado maquinaria, ampliado mi taller tengo 5 personas trabajando y muy buenos clientes: CCU, BCI, Santander, Santa Brasa.  Y sin duda para lograr todo esto, me sirvió lo aprendido, me empoderaron para sentirme segura de quien soy”.

Eso es lo que a nosotros nos llena el alma. El poder ser parte de su crecimiento integral, de su empoderamiento como emprendedores, y generar una relación humana, cercana y de cariño.

Hoy, para seguir cambiando vidas, pedimos la colaboración de todos en nuestra colecta 2018 a realizarse el 31 de julio. Entérate cómo ayudar y seguir cambiando vidas, aquí.

Sandra Piña: Arabella Leather

Instagram: arabella.leather

fono: 82517476

 

Santiago Maldonado: Tortas Divertidas

Fono: 995807465

Share This