Según datos entregados por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la Tasa de Ocupación Informal del trimestre enero-marzo de 2018 se situó en 29,1 por ciento a nivel general, de los cuáles un 65,1% corresponde a los Trabajadores por Cuenta Propia.

De hecho, de los 1.992.578 microempendedores que existen hoy en Chile, sólo la mitad ha iniciado actividades en el Servicio de Impuestos Internos, y sólo un 9,5% lo ha hecho como persona jurídica.

En el caso de los trabajadores independientes, se les considera como informales si la empresa o negocio que poseen, o la actividad que desarrollan, no cuenta con registro en el Servicio de Impuestos Internos (SII), y no lleva un sistema contable que les permita separar los gastos del negocio de los del hogar.

Este número de trabajadores informales, deja a Chile lejos de la realidad de los países desarrollados, que en promedio tienen tasas del 10% de informalidad.

¿Cuál es el problema con la informalidad? Que implica en la mayoría de los casos, nula seguridad social pues no tienen acceso a servicios de salud o previsión, generando a la vez, lagunas previsionales que hacen que su mala pensión, sea aún peor. Otro problema importante, son los bajos ingresos. De hecho, el 68,2% de las mujeres y el 36,2% de los hombres en esta situación generan ganancias que no superan los 257.000 pesos mensuales.

Aun así, pareciera ser que en nuestro país, existe cierto temor por parte del empresariado más pequeño a la formalización. En muchos casos es la normativa la que desincentiva a formalizar el negocio ya que además de ser compleja para muchos, acarrea para un número no menor de trabajadores por cuenta propia, más costos que beneficios. Formalizarse implica pagar impuestos, llevar la contabilidad, mandar a hacer boletas, que les paguen a 60 días en lugar de al día, entre varias otras cosas, lo que resulta complicado para los microemprendedores, especialmente cuando su nivel de ventas es bajo. Por otro lado está el temor de que en caso de formalizarse, se pierdan los beneficios sociales, especialmente familiares. Finalmente existe un desconocimiento del sistema contable y tributario chileno.

No obstante las ventajas de formalizarse también están a la vista. Los trabajadores por cuenta propia pueden acceder a nuevos y más grandes mercados, que les permitan hacer crecer su emprendimiento. A la vez, demostrar que se generan ingresos constantes puede ser de gran utilidad a la hora de solicitar un crédito que permita darle el impulso necesario al negocio.

El estar formalizados les permite además poder optar a contratos públicos, fondos concursables y acceso a varias herramientas de crecimiento

Desde el punto de vista jurídico además, separar el patrimonio personal del de la empresa es importante, porque de existir problemas financieros, se evita involucrar el patrimonio personal y arriesgar la posibilidad de perderlo todo.

En los países en vías de desarrollo, las microempresas tienen un papel fundamental, ya que además de cubrir todos los mercados y sectores, abarcan nichos que a las grandes empresas no les interesa, como zonas marginadas o regiones excluidas de los países. Son responsables también del mayor número de empleos generados.

Según datos de SERCOTEC en Chile, existen alrededor de 1,5 millones de micro y pequeñas empresas, responsables del 49,3% de la ocupación privada.

Según el Programa de Promoción de la Formalización de América Latina y el Caribe (FORLAC) “hay algunos aspectos clave, como la simplificación de los trámites para tener una empresa registrada, la adecuación de los sistemas tributarios, los incentivos relacionados con la seguridad social y la difusión de información y la inspección de la informalidad. Para las empresas también es importante que la formalización de la informalidad sea una buena inversión. Y para los países es fundamental aprovechar el potencial de este sector y de sus trabajadores para apoyar el crecimiento sostenible de las economías”.

Queda a la vista la importancia de generar políticas que incentiven a la formalización, mediante estrategias integrales que aborden tanto el ámbito administrativo, como tributario, laboral, de seguridad social y de fomento productivo.

En nuestra Fundación damos apoyo a todos los emprendedores y soñamos con que algún día puedan llegar a formalizarse, para que mediante su aporte se pueda financiar el apoyo y crecimiento de otros que también lo necesiten. Pero para ello es fundamental avanzar hacia las normativas que generen un real incentivo a la formalización.

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