Hoy se conmemora el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, instituido el año 2002 por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para concientizar acerca de la magnitud del problema y unir fuerzas para enfrentar esta realidad.

El término “trabajo infantil” suele definirse como todo trabajo que priva a los niños de su niñez, su potencial y su dignidad, y que es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico.

Según el Organismo, 152 millones de niños son víctimas del trabajo infantil en el mundo, de los cuales casi la mitad, están expuestos a las peores formas de trabajo infantil como trabajo en ambientes peligrosos, esclavitud, y otras formas de trabajo forzoso, actividades ilícitas incluyendo el tráfico de drogas y prostitución, así como su participación involuntaria en los conflictos armados.

El daño que causa el trabajo infantil en los niños y niñas es claro: frena el pleno desarrollo de las capacidades, afecta su desempeño académico -menor escolaridad y mayor deserción-, aumenta la precariedad en su inserción en el mercado laboral y finalmente afecta sus oportunidades de superar condiciones de pobreza y vulnerabilidad en su vida adulta.

Nuestro país no queda al margen de esta realidad. Según el Informe “Magnitud y Características del Trabajo infantil en Chile”, el cual presenta los resultados de la Encuesta Nacional de Actividades de niños, niñas y adolescentes (EANNA) 2012, realizada por el Ministerio del Trabajo y Previsión Social, Ministerio de Desarrollo Social y la Organización Internacional del Trabajo; en Chile son 219.614 los niños y niñas bajo la edad mínima que están en situación de trabajo infantil. Esa cifra corresponde al 7% de los niños de Chile.

De ellos, 135.485 está en situación de trabajo peligroso, definido en el Artículo 3 del Convenio de la OIT sobre la prohibición de las peores formas de trabajo infantil y la acción inmediata para su eliminación, como (d) el trabajo que, por su naturaleza o por las condiciones en que se lleva a cabo, es probable que dañe la salud, la seguridad o la moralidad de los niños.

Los resultados de la Encuesta señalan también que el 90% de los niños que están en situación de Trabajo Infantil, se concentran en cuatro ramas de actividad: comercio, agricultura, servicios comunales y sociales y construcción. De ellos el 45,2% se desempeña en el sector comercio (95.118), le sigue en importancia la agricultura, caza, silvicultura y pesca con el 21,6% (45.352).

El 51,1% de los niños pertenece a los hogares de los dos primeros quintiles, que son aquellos de menores ingresos y dedican un promedio de 8 horas a la semana al trabajo quienes están entre los 9 y 14 años, mientras que los adolescentes entre 15 y 17 años, trabajan en promedio 23 horas semanales.

Si bien la tendencia sería a pensar que trabajan en algún negocio familiar, la realidad es que aproximadamente el 44% de estos niños, trabaja para terceras personas, mientras que el 35% lo hace para su familia. 

 

Es importante aclarar que no todas las tareas realizadas por los niños deben clasificarse como trabajo infantil que se ha de eliminar. De hecho es muy importante para nuestra sociedad, que los niños aprendan a tener cierto tipo de responsabilidades. Como bien señala la Organización Internacional del Trabajo “por lo general, la participación de los niños o los adolescentes en trabajos que no atentan contra su salud y su desarrollo personal ni interfieren con su escolarización se considera positiva. Entre otras actividades, cabe citar la ayuda que prestan a sus padres en el hogar, la colaboración en un negocio familiar o las tareas que realizan fuera del horario escolar o durante las vacaciones para ganar dinero de bolsillo. Este tipo de actividades son provechosas para el desarrollo de los pequeños y el bienestar de la familia; les proporcionan calificaciones y experiencia, y les ayuda a prepararse para ser miembros productivos de la sociedad en la edad adulta”.

¿Qué se está haciendo en Chile para afrontar esta situación?

En el marco de la Política Nacional de la Niñez y Adolescencia y del Programa Contra el Trabajo Infantil, el 2014 se elaboró la Estrategia Nacional de Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil y Protección del Adolescente Trabajador 2015-2025, cuyo objetivo es que “los niños, niñas y adolescentes crezcan seguros, estudien y se desarrollen de manera plena y, en el caso de aquellos niños y jóvenes que trabajen, lo hagan bajo las condiciones que se señala en la normativa legal, excluyendo cualquier tipo de vulneración de derechos, retraso en el sistema escolar o menoscabo psicosocial”. Por otro lado, desde la sociedad civil, Organizaciones como Unicef o Ciudad del Niño, llevan tiempo trabajando en la causa.

Hoy, en nuestro compromiso por mejorar la calidad del trabajo en Chile, queremos invitarlos a tomar conciencia acerca de esta realidad que nos afecta a nivel mundial. Porque los niños del mundo tienen derecho vivir en condiciones de bienestar y a un sano desarrollo integral, así como a la educación, al descanso y al esparcimiento; y todas aquellas actividades que atenten contra sus derechos, deben ser erradicadas.

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