Las mujeres poco a poco van ganando terreno en el ámbito laboral. Ya sea como trabajadoras dependientes o por cuenta propia, es innegable el crecimiento que han tenido las cifras que refieren a la integración de la fuerza laboral femenina.

Si nos centramos sólo en aquellas mujeres que trabajan por cuenta propia, correspondientes al 87,3% de las microemprendedoras, la última encuesta de Microemprendimiento (EME 2017), realizada por el Ministerio de Economía y el Instituto Nacional de Estadísticas, indica que un 66,2% de ellas emprende por necesidad, cifra que baja al 52,5% en el caso de los hombres.  Y es que son muchas las mujeres jefas de un hogar uniparental, que han tenido que hacerse cargo ellas solas del cuidado de sus hijos.

A pesar de los cambios y todas las obligaciones que asumen a diario las mujeres, son ellas las que siguen siendo las principales encargadas del cuidado de los hijos y de los enfermos, por lo que coordinar los tiempos para poder realizar el trabajo más las labores de cuidado y hogar, puede volverse una misión casi imposible.

María Araya Pizarro es una mujer emprendedora con un oficio que justamente rompe con los estereotipos de género: es carpintera. Trabaja la madera hace casi dos años y sus principales productos son los espejos y las tablas de picar. Junto a otras 89 mujeres, formó parte del programa Potenciando el Emprendimiento en el Territorio Nororiente, desarrollado por nuestra Fundación y hoy tiene un nuevo desafío en mente. “Siempre me ha gustado crear yo mis propias cosas. Cosas que no hay en otros lados. Por eso partí. Hice un curso de creaciones de madera con la inquietud de hacer juguetes y ahora ya estoy comenzando a comercializarlos”

Pero no es cualquier tipo de juguete el que realiza esta talentosa mujer, ni es azaroso el hecho de que quiera confeccionarlos. María está a cargo del cuidado de un niño muy especial:

“Mi hijo tiene Trastorno del Espectro Autista y me di cuenta de que no hay juguetes o material educativo para poder apoyar a estos niños. En el Hospital San Borja por ejemplo, le entregaron un calendario de las emociones,que sirve para que aprendan  a reconocer sus emociones durante el día o durante la semana, y venía en una hoja en papel de fotocopia que no llama nada la atención a los niños. Ahí me surgió la idea de poder crearlas en madera. Algo que sea durable y llamativo a la vez para ellos”.

Así fue como se enfrascó en la creación de estos calendarios y otros juguetes especiales, que hoy está comenzando a comercializar en el CODIN, un colegio para niños con necesidades especiales.

 

Naturalmente conjugar el tiempo de trabajo fuera del hogar y el trabajo dentro del hogar es un desafío grande, pero María lo ha logrado movida por el gran amor a su hijo.

“Con el tema de mi hijo yo no puedo estar en un trabajo fijo, por eso decidí emprender y lo más difícil es el tiempo. Estar produciendo, estudiando, las terapias del niño, cuidar al niño. El tiempo se hace demasiado corto. Pero lo lindo es que he visto los logros. El estar creando estas cosas de madera, a él le ha ayudado bastante y ha representado un avance. Es cierto que es sacrificado, a veces me da hasta pena, porque por ejemplo él me tiene que acompañar a los cursos, y queda cansado, entonces al final nos estamos sacrificando los dos, pero veo los logros también. Puedo crear las cosas que lo están ayudando a salir adelante”.

De todos modos, María es consciente de que el ser mujer le ha dado una ventaja en su oficio: “Como mujer tengo la ventaja de que veo las cosas desde otra perspectiva. Los hombres en general son más cuadrados, uno en cambio pone la cuota de delicadeza. Además, yo veo las necesidades que tienen los niños del CEDIN, y son bastantes porque es poca la ayuda que tienen. Eso me inspira y motiva a crear diseños que signifiquen un aporte para la sociedad. Estoy ayudando a los niños con necesidades especiales y en Chile porque no he visto juguetes para niños con trastornos de espectro autismo y si los hay, el valor es demasiado elevado”

 

María sueña con tener su línea de productos para niños con discapacidad algún día. Su plan es primero entregarlos en el colegio de su hijo, luego a otros colegios, al Hospital San Borja y ojalá a algunos otros hospitales también. Esa es su meta, y esperamos de todo corazón que la alcance, ya que el beneficio que esto podría representar para muchos niños con necesidades especiales, es enorme. Pero María es una mujer aguerrida y luchadora, por lo que confiamos en su trabajo. “Yo no sé de dónde saco tanta fuerza, es agotador, pero se puede. Yo creo que el esfuerzo que he puesto para que él salga adelante y pueda surgir, me ayudó. Lo otro es que soy optimista y alegre también. En vez de decaerme o decepcionarme, pienso que tengo que salir adelante, que yo puedo. Trato de yo misma darme el ánimo para que surjan las cosas y sí, es difícil pero se puede. La alegría de ver que los hijos van prosperando hace que valga la pena el sacrificio, con tal de que tengan un mejor futuro y un mayor aprendizaje”

María en cierto modo, representa a muchas otras mujeres que han logrado surgir movidas por el amor incondicional a sus hijos y el deseo de entregarles un futuro mejor del que ellas tuvieron. Así como ella, esperamos que todas las mujeres de los sectores más vulnerables de Santiago, sepan que pueden encontrar encontrar en Trabajo para un Hermano, un apoyo para seguir desarrollando sus proyectos.

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