Este mes queremos destacar cuatro proyectos que sin la ayuda de un grupo de personas que donaron el dinero necesario para impartirlos, no podrían haberse realizado: son los cursos Esmaltado en cobre, Piedra reconstituida, Cadenas de cobre y Fieltro y vellón, de nuestra escuela de orfebrería.

Elizabeth Cheuque es una joven mapuche de la comuna de la Pintana. Allí forma parte de una escuela instalada en la ruca Mapu Lawen donde aprendió orfebrería  mapuche. Tras una visita de intercambio de conocimientos a nuestra escuela, quedó fascinada con la forma de trabajar de la Fundación y decidió inscribirse en uno de los cursos de especialización: Esmaltado en cobre.

“Me encantó el curso, es espectacular. Aprendí antiguas técnicas de esmaltado que no conocía, por lo que esto me va a permitir traspasar aún más la cultura mapuche. Además, el que podamos tener cada una su soplete y sus herramientas ayuda harto. Es un empujón a  las personas que no tienen los recursos para desarrollar la orfebrería”

 

Este empujón no podría haberse efectuado de no ser por la generosa donación de un grupo de amigos, que decidieron entregar a las usuarias la oportunidad para poder crecer en conocimientos y experiencia.

Sobre el nacimiento de esta idea, nos cuenta Patricio Guzmán: “Somos un grupo de amigos que salió del mismo colegio y nos reunimos periódicamente hace años. En algún momento se planteó la idea de hacer algo por los demás. Nos enteramos del trabajo de la Fundación y nos motivamos a apoyar. Hoy estamos viendo el fruto de esa ayuda, cosa que nos deja extraordinariamente contentos. Uno hace una donación y está viendo donde va a parar ese dinero, cosa que da mucho gusto”

La ayuda entregada es sin duda un ganar-ganar. Las usuarias están felices ya que pueden especializarse y los donantes por su parte, quedan contentos al saber que su aporte está siendo bien utilizado para ayudar a crecer a alguien más.  Así destaca Jorge Gabriel Larraín, otro de los donantes: “Que la donación venga acompañada de capacitación es mucho más interesante que una donación que llegue directamente y se la gasten en cosas que no les generen un potencial de crear el día de mañana”

Para Marta Riquelme la oportunidad de crecer ha sido fundamental en su vida. Ha pasado por los cursos de orfebrería y de microempresas. Hoy se perfecciona en el taller de esmaltado.

“Los cursos que realicé aquí me permitieron descubrir muchas cosas a estas alturas de mi vida. Saber por ejemplo, que uno puede hacer cosas sin el límite de la edad. Uno siempre tiene que tener la instancia de poder crecer cada día más como persona y como microempresaria. A través de la orfebrería uno puede lograr estabilidad, ser independiente y hacer un trabajo que te enriquece como persona. El mismo contacto con los demás nos ayuda a crear lazos que es fundamental” Sobre el curso de esmaltado en particular, agrega “El de esmaltado ha sido un curso para descubrir y crear, porque uno a veces propone y el esmaltado dice no, yo quiero otra cosa”

Agustín Maffei, empresario y donante nos da sus razones para auspiciar el curso

“Los que estamos acá somos todos empresarios, todos creemos en el esfuerzo individual, todos hemos partido muy de abajo, hemos emprendido y hemos dado trabajo.  Creemos que ayudando a formar a estas personas, se va a crear un espíritu de emprendimiento, de esfuerzo, de salir adelante y esperamos que más gente los imite. Hemos tenido suerte de que se nos haya dado la oportunidad de ayudar aquí”

 

Además de los donantes existen dos personas cuyo compromiso entrañable con la Fundación hace posible el aprendizaje de este grupo de mujeres, se trata de las profesoras Jessica Gutiérrez y Montserrat Alvial. Ambas fueron usuarias de la fundación y hoy hacen clases para ayudar a sus antiguas compañeras a adquirir los conocimientos necesarios para la especialización en sus respectivas áreas de conocimiento.

 

Jessica Gutiérrez, profesora del curso de piedra reconstituida, cuenta: “Aprendí esta técnica hace 6 años atrás. Ha sido entretenido el cambio de alumna a profesora porque me doy cuenta que todos los conocimientos que tengo se los estoy traspasando a las chiquillas” Por su parte, la profesora de fieltro y vellón, Montserrat, destaca: “En la sala se genera un ir y venir de información en que tú entregas, ellas te entregan, entonces somos todas alumnas. En el cruce de información con tus pares, vas aprendiendo. Lo que estoy haciendo en este minuto es entregando los saberes que he ido acumulando“

Estos cursos de especialización ayudan a complementar las competencias de las personas que ya han pasado por otros cursos. Por esa razón son trascendentales. En un Chile ideal, no deberíamos depender del espíritu solidario y la caridad de otros para poder salir adelante. Pero la cancha aún no es pareja.  Por ello, agradecemos de todo corazón la generosidad de quienes han hecho posible efectuar estas especializaciones y ayudar a este grupo de mujeres a seguir creciendo y persiguiendo sueños.

 

 

 

 

 

 

 

 

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