En el Centro de Desarrollo y Emprendimiento Padre Esteban Gumucio, las máquinas suenan con fuerza. Son las tejedoras industriales que forman parte de un particular y provechoso programa de capacitación. Trabajan con entusiasmo y con la certeza de que si hacen un buen trabajo, sus producciones podrán estar prontamente colgadas en una tienda top de Pucón.

Cuando se presentan oportunidades en la vida, hay que aprovecharlas. Y a las participantes de tejido industrial se les presentó una muy buena.

Todo comenzó el año pasado en el contexto de un plan piloto con la escuela de diseño de Inacap, en que las alumnas del instituto realizaron asesorías individuales a 5 emprendedoras. En una de sus visitas al centro de emprendimiento, las alumnas de Inacap se fijaron en unas máquinas de tejido semi industrial que se encontraban en desuso y le contaron a una de sus profesoras.

Florence es dueña de la tienda el Trato y socia de una profesora de Inacap. Se interesó en las máquinas y fue a hablar con la directora del centro. Juntas llegaron a un acuerdo que beneficiaba a todas. Florence limpió y arregló las máquinas y dieron inicio al plan.

Florence capacitaría a 5 mujeres para enseñarles los tejidos. Las personas irían a producir dos veces por semana y cuando cumpliesen con los estándares de calidad que exige la tienda El Trato podrían convertirse en proveedoras de la misma.

En el centro Padre Esteban Gumucio se encuentran muy entusiasmados con la inciativa, como cuenta Tania Melo, directora del centro. “Siempre fue mi sueño trabajar con diseñadoras de empresas top. Las usuarias tienen ahora la posibilidad de hacer sus propios chalecos, pero además adquieren otra visión de diseño”

 

 

Para Lidia Castro esta ha sido una excelente oportunidad. Había realizado previamente un curso de diseño industrial pero las herramientas que ha adquirido en este nuevo programa son distintas. Destaca eso sí la importancia de ser constante ya que el resultado dependerá de la dedicación que cada una ponga en el aprendizaje. Ella siente que el avance que ha tenido en estas clases es enorme y agradece la oportunidad de que las  máquinas estén a disposición de todas para usarlas cuando ellas estimen necesario y no sólo en el contexto de clases. La dedicación de la profesora, también es algo que destaca. Y es que Florence, oriunda de Francia trabaja con mucho amor en este proyecto.

“Desde el principio trabajamos con talleres locales chicos que están en los barrios de Macul, la Florida, Peñalolén que trabajan con máquinas semi industriales y también con remendadoras de este barrio de San Joaquín. Son barrios antiguamente dedicados al textil, entonces cuando quebraron las fábricas quedaron tejedoras sin trabajo. Es gente que sabía trabajar y empezaron talleres chicos desde su casa. Emprendimientos individuales. Pero hay gente que no puede siempre trabajar entonces tuvimos la oportunidad gracias a la fundación de juntar varias personas en el mismo lugar que quisieran aprender a tejer y a manipular estas máquinas semi industriales

 

 

Así nació entonces la idea de hacer un nexo entre El Trato y Trabajo para un Hermano y enseñar a las personas a manipular las máquinas. Evidentemente al principio no resultaba siempre bien a todas, pero la práctica hace al maestro. En ese sentido las usuarias agradecen el trabajo de su profesora.

“Florence es alguien que sabe mucho y tiene una paciencia infinita para enseñarnos” expresa Paula Moreno, otra de las alumnas. Efectivamente, Florence incluso se ha reunido en su casa con estas aprendices para mostrarles otro tipo de máquinas y puntos.

“Hay que practicar. Hacer y hacer. Ya tenemos resultados y depende de las ganas de cada una. Yo tengo mucha confianza. Creo que si tienen ganas y método van a aprender”

Esta experiencia resulta sin duda en un beneficio mutuo. Las alumnas aprenden y podrán tener otra fuente de ingreso y Florence podrá contar con nuevas proveedoras para su tienda. Hay distintas formas en que las empresas pueden poner su granito de arena para apoyar a quienes quieren emprender. La enseñanza sin duda es uno de los aportes más preciados.

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