Un reciente informe del PNUD deja a vista de todos los gigantes niveles de desigualdad que existen en Chile. Si bien ha disminuido, la brecha sigue siendo abismante. Y si sabemos que una de las principales causas de la desigualdad está en el trabajo, nuestra misión se hace hoy más urgente.

La desigualdad de ingresos se explica, en gran parte, por los bajos salarios que afectan a un gran número de trabajadores. Según la última Casen,  el promedio de ingreso en Chile es de 461.000 pesos líquido pero el 53% de los trabajadores gana menos de 300.000 pesos líquidos, dando cuenta de que el ingreso promedio tampoco es un valor representativo.

 

¿Por qué insistimos en poner el foco en el trabajo? Tanto en Chile como en los demás países de ingreso medio de la región, una de las causas inmediatas de la reducción de la desigualdad de ingresos fue la reducción de la brecha salarial entre trabajadores mayor y menor calificados.  Pero se hace difícil pensar en disminuir esa brecha cuando un rasgo central de la desigualdad en nuestro país es la concentración de ingresos y riqueza en el 1% más rico que percibe el 33% del ingreso nacional. Peor aún, el 0,1%, cerca de 10mil personas, se lleva el 19,5% de los ingresos del país, mientras quienes reciben el salario mínimo obtienen a la fecha 270mil pesos, dinero que alcanza apenas para un arriendo básico un kilo de pan diario y 1 pasaje ida y vuelta en transantiago.

El 54% de las desigualdades de salarios se explica por la diferencia que existe entre empresas de alta y de baja productividad. Las empresas de alta productividad, suelen contar con trabajadores más calificados y mejores remuneraciones. Pero el salario no es el único factor diferencial entre ambos tipos de empresa que influye en la desigualdad. La rotación en empresas de baja productividad es mucho mayor que la rotación en empresas de alta productividad. Esta diferencia se asocia principalmente al tipo de contrato que realizan a los trabajadores, generando las empresas de más alta productividad contratos indefinidos con más frecuencia, mientras que las otras generan en mayor cantidad contratos a plazo fijo o contratos a honorarios y sin seguridad social.

Por tanto, quienes reciben un salario bajo pueden vivir además largos periodos de desempleo, inactividad y trabajo informal, agregando  inestabilidad y riesgo a sus vidas. El hecho de no tener certeza de si el día de mañana contarán o no con un trabajo seguro, el miedo a la cesantía y el alto endeudamiento, influyen en la disposición que los trabajadores tienen frente al trabajo. Por lo anterior están dispuestos a aceptar un peor sueldo, en peores condiciones y con miedo a conversar su situación con su superior ya que “mañana pueden echar gente”. Tampoco tendrán por tanto, fuerza para insistir a su empleador que cumpla con la Ley Laboral.

Tu trabajo no es algo que te dan, tu trabajo es algo que tú das

En nuestra Fundación, como parte de la sociedad civil, quisimos ayudar a hacernos cargo de este tema. Por ello, en Mayo lanzamos una campaña cuyo lema es “Tu Trabajo no es algo que te dan, tu trabajo es algo que tú das” Con ella buscamos empoderar a trabajadoras y trabajadores de Chile. Lograr que como sociedad nos demos cuenta del valor del trabajo que cada persona realiza, un valor que evidentemente merece una justa remuneración, un justo trato y justas garantías.  Abrir los ojos a la realidad y tener el valor de unirnos en búsqueda de lo que es justo, nos ayudará a avanzar en la disminución de la desigualdad. Por ellos hacemos un llamado a perder el miedo, a conversar sobre el trabajo, con nuestros pares, con nuestros superiores o con los trabajadores a cargo nuestro.

¿Por qué es este nuestro llamado? Porque el diálogo es un primer paso al alcance de todos, para disminuir la desigualdad. Quizás no está en nuestras manos el lograr mejores salarios, pero si está el generar la conversación que nos haga sentir que ese mejor salario es merecido, es justo, es lo que corresponde.

 

Y no se trata sólo de valorar nuestro trabajo, si no que de aprender a valorar al otro y su trabajo, especialmente cuando la desigualdad no es sólo económica. El mismo informe del PNUD da muestra de que la discriminación también incrementa la desigualdad. Muchas personas sienten que a quienes pertenecen a los sectores de mayor ingreso se les trata con mayor respeto y dignidad.

En el Chile de hoy, el trabajo ya no es garantía para salir de la pobreza material, ya que hoy son muchos los trabajadores que diariamente trabajan y siguen siendo pobres.Tenemos que avanzar como país en fijar un salario máximo o una brecha salarial más reducida para que una masa importante de los trabajadores chilenos no siga en el círculo de la inestabilidad e inseguridad laboral, que genera tanta  desigualdad. Dialoguemos. 

Puedes descargar aquí el informe Desiguales: Orígenes, cambios y desafíos de la brecha social en Chile en el siguiente

También puedes revisar la campaña realizada por la Fundación en la página www.tph.cl

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