Ayer 30 de mayo,  la Fundación Trabajo para un Hermano celebró sus 35 años en una misa presidida por el Cardenal Ricardo Ezzati.

En 1982 eran altos los índices de cesantía en el país y la Fundación, creada bajo el alero de la Iglesia católica, comenzaba lo que sería un largo camino hacia la dignidad laboral en Chile. 35 años han pasado ya desde que se dio inicio a este sueño. Hoy cuentan con 4 centros desarrollo y emprendimiento que cubren la gran mayoría de las comunas del gran Santiago, aquellas que más lo necesitan.

Previo a la misa los participantes respondieron unas tarjetas con la pregunta Qué Das Con Tu Trabajo. Esto en el marco de una campaña que la Fundación ha estado realizando que busca reflexionar en torno a la forma de vivir y entender el trabajo en Chile. Al iniciar la homilía, el Cardenal Ezzati dijo: “Han pasado  35 años, a lo mejor la situación en la que se está viviendo hoy día y que estamos viviendo como miembros de la comunidad de la Iglesia, es muy diferente a la de hace 35 años atrás. Las generaciones cambiaron con mucha rapidez, sin embargo dando gracias a Dios por lo que han vivido, por lo que han realizado, dando gracias a Dios porque constatan con humildad pero también con verdad y con alegría, del bien que se ha hecho”.

A la ceremonia asistió también la Subsecretaria de Previsión Social, quién destacó la misión de la Fundación, y señaló que: “Los trabajadores y trabajadoras de nuestro país han contado con un aliado en la Fundación Trabajo para un Hermano y esperamos que su labor se proyecte en el tiempo. Cuenten con nuestro apoyo, nuestra colaboración, porque en esta tarea somos aliados estratégicos. El trabajador y su dignidad son un puente importante para construir nuestro país con mayor solidaridad y menos desigualdad.”.

Por su parte, Josefina Errázuriz, Fundadora de Trabajo para un Hermano, señaló con emotivas palabras “…doy gracias a Dios porque nos hace sentir que el trabajo que hacemos es importante, porque ayuda a crecer a hijos e hijas suyas y a sus familias y eso nos llena de alegría el corazón”.

Posteriormente, usuarias y trabajadores de la Fundación, espontáneamente hicieron uso de la palabra para hablar de su experiencia en estos años, principalmente dando las gracias no sólo a los trabajadores y Directores, sino también a aquellas personas y organizaciones que con su aporte hacen posible que podamos seguir cumpliendo nuestra misión.

Hoy, después de 35 años, seguimos trabajando para mover conciencias, esperando que haya un fuerte compromiso de las organizaciones sociales, sindicales, empresariales, del Estado y del trabajador, porque sólo trabajando unidos podremos realizar los cambios necesarios en las diferentes áreas que el país necesita para desarrollarse de manera justa y plena, creativa y armónica.

 

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