Cada día son más los inmigrantes que llegan a nuestro país en búsqueda de mejores condiciones de vida. En su venida, nos aportan cultura, color, alegría y cómo no, variadas y exquisitas comidas. Es el caso de Luisa López, una mujer peruana que hace ocho años, motivada por su hermana, decidió venir a Chile.

Luisa llegó de Perú, específicamente del Sur de Guayaco. Traía consigo la esperanza de poder dar una mejor calidad de vida a sus hijos. Partió trabajando de asesora del hogar a una casa, hace ya ocho años y lamentablemente, esta primera experiencia distaba mucho del prometedor futuro que ella había soñado en nuestro país. “Mi primera jefa me retaba constantemente. Yo llegué el 2009 y era complicado obtener los papeles. Te daban una visa sujeta a contrato, luego una temporaria y posteriormente la definitiva, por lo que te tenían amarrada cuatro años a tu jefa”.  El peor episodio llegó en la navidad de ese año, cuando ingresaron a robar a la vivienda donde Luisa trabajaba. Sus jefes la señalaron como sospechosa del robo, y ella debió aguantar estoicamente hasta que encontraron al verdadero culpable.

Afortunadamente, a pesa