El mundo de hoy avanza en forma muy rápida. Las horas pasan volando entre el trabajo y las horas de descanso y no muchas veces podemos detenernos a pensar, analizar y evaluar cómo estamos realizando nuestro trabajo diario, cuánto nos satisface, cuánto bien entregamos a la sociedad y qué podemos hacer para realizarlo de mejor manera.

En Trabajo para un Hermano estamos convencidos de que un trabajo no basta, tiene que ser un Buen Trabajo. Uno que realmente dignifique a la persona, la potencie, la haga crecer y le permita sentir que su entrega es un aporte para sí misma, su entorno y para la sociedad. Es por esto que promovemos el Decálogo del Buen Trabajo.

En la misma línea de acción imprimimos en cada una de nuestras acciones el sello del Buen Trabajo, invitando a nuestras usuarias y usuarios a que se detengan a pensar y analizar su vida laboral en torno al Decálogo del Buen Trabajo. Además pueden compartir con otros sobre sus experiencias laborales, cuánto les gusta lo que hacen, qué tipo de prácticas les ayudan para entregar un mejor producto o servicio y también sus dificultades y desafíos.

Rosa Villanueva trabaja hace muchos años con el papel y hoy se considera a sí misma una artista. Partió haciendo pequeñas manualidades y en la actualidad hace objetos de decoración de variados tamaños y formas y los vende en Barrio Italia. A pesar de tener una asistencia completa en el curso que realizó con nosotros, no tuvo ninguna duda en asistir al Taller.

“Me llamó la atención esto de hablar sobre el Buen Trabajo. Reflexionar sobre lo estaba haciendo y compartirlo con las demás. Desde un principio considero que uno tiene que tomar todas las oportunidades que se te presentan. Todo es crecimiento personal, ver las cosas con otra visión. Creo que yo sí tengo un Buen Trabajo porque ya es parte de mí, tengo un proyecto claro, que me hace feliz y sé hacia donde quiero ir”.

Piensa sin embargo, que en el mundo del trabajo por cuenta propia hay un punto del decálogo en que muchos fallan y que tiene que ver con que un Buen Trabajo fomenta la solidaridad.

“Nos falta ser más generosos en el trabajo con los compañeros emprendedores, sobre todo con el que recién está empezando. Hay mucha gente que tiene miedo de dar el dato porque se lo van a quitar. Yo vengo de un emprendimiento que fracasó, quedé sin dinero y cuesta surgir luego de eso. Hay mujeres que están recién empezando y uno tiene que compartir las experiencias que va viviendo”.

Las lanas, los palillos, el crochet y el telar son su pasión hace más de 20 años. Aprendió de su familia, “mirando desde chiquitita”, como nos cuenta Fresia Trujillo. Le interesó mucho saber sobre el Buen Trabajo porque cree sumamente importante reflexionar sobre este tema para implementarlo en su negocio.

“Siempre me gusta aprender, pero uno en sus emprendimientos tiene proyecciones y para sustentarlas uno tiene que saber más y pensar cómo está haciendo las cosas. Haciendo un Buen Trabajo nos sentimos realizados y creo que yo sí lo hago porque quedo muy conforme yo y el cliente también”.

Nos admite que está muy contenta con haber tenido la oportunidad de pensar sobre su trabajo y compartirlo con sus compañeras.

“Para mí son los 10 mandamientos en torno al trabajo y ¡por Dios que son verdades! Es una excelente iniciativa que nos digan qué como debe ser nuestro trabajo para ser bueno”.

Johanna Lara tiene un emprendimiento de comida rápida especializada en frituras. Vende en su casa y también en algunas ferias que realiza su municipalidad. También había asistido a todas las clases de su curso, pero cuando le dieron la oportunidad de participar, no lo dudó ni por un segundo.

“Encuentro que es importante parar y poder pensar sobre si mi trabajo es bueno y si entrego algo de calidad y digno. Darme cuenta en qué puedo estar fallando, qué me falta y qué características positivas tengo. Hoy puedo decir que mi trabajo es un Buen Trabajo, porque a mí me gusta y a mis clientes también. Van especialmente a comprarme. Aunque siempre se  puede mejorar y por eso agradezco esta oportunidad de pensar más a fondo en lo que hago”.

Es peruana pero vive hace 12 años en Chile, Maritza Mallcco es peluquera y adora lo que hace, pero nunca se había sentado a pensar a conciencia sobre su trabajo.

“Yo creo que las oportunidades pasan y hay que tomarlas. Uno aprende cosas en el día a día y no se puede decir que no a nada de lo que se te presente. Además que uno no para nunca. Trabaja como hormiguita y detenerse a analizar si lo que estamos haciendo está bien, se agradece. Luego de analizarlo puedo decir que me gusta mi trabajo porque siento que aporto en algo muy concreto que es hacer que las personas se sientan mejor con ellas mismas”.

Es urgente que seamos capaces de hablar sobre cómo estamos viviendo el trabajo diario: ¿entrego lo mejor de mí?, ¿satisface mi vida?, ¿me siento realizado?, ¿aporto a la sociedad? Uno de los datos que hemos podido recabar en una de las encuestas propias que hemos realizado, es que sólo el 52% de los trabajadores siente orgullo al hablar de su trabajo. Dato que no deja de alarmarnos y que nos llama a actuar en consecuencia y hacer que esta cifra crezca. Aún queda mucho por hacer y depende de cada uno de nosotros lograr que el Buen Trabajo sea una realidad concreta y palpable para todos los chilenos.

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