Una idea de negocio se le puede ocurrir a cualquiera. La creatividad de un emprendedor puede ser infinita a la hora de proponerse una meta. Pero hay algo que puede entregar las herramientas exactas para hacer de esa idea, algo concreto, palpable y rentable, que es la capacitación. A través de ella un emprendedor puede aumentar sus conocimientos técnicos o mejorar sus habilidades y para hacer crecer sus negocio y proyectarlo al futuro.

Pero al parecer las cifras dicen lo contrario. Según la cuarta y última Encuesta de Microemprendimiento, sólo un 21,9% de las personas que poseen empleos no formales, se han capacitado en los últimos 5 años. Sin embargo, en otro ítem de la encuesta se deja a entrever que un 72,7% del total de los encuestados destaca como un importante factor limitante para su crecimiento microempresarial la falta de clientes (26,2%). Según el mismo instrumento de medición, esto podría reflejar algunas carencias en conocimientos de las áreas de comercialización o en sus capacidades de innovación, que justamente habla de la necesidad de mayores y mejores capacitaciones.

En Trabajo para un Hermano estamos convencidos de la importancia de mejorar las competencias empresariales de nuestros emprendedores para que puedan hacer surgir sus negocios. Por eso trabajamos codo a codo con ellas y con ellos, para convencerlos de la necesidad de nunca dejar de aprender.

Hilda Álvarez tiene 43 años y tiene un emprendimiento de confecciones que se llama “Costuras Carmen”. Lleva ya 5 años confeccionando cortinas de baño y sábanas. Llegó a la Fundación a realizar un curso de Diseño de Prendas de Vestir y ahora está haciendo uno de Contabilidad. Está completamente convencida de lo importante que ha sido de la capacitación como impulso para su negocio.

“Antes de llegar a la Fundación solo hacía arreglos y cosas pequeñas. Ahora puedo hacer prendas de vestir sin ningún problema. Es importante aprender, porque así se puede avanzar en tu propio negocio y formalizarlo realmente.  El capacitarme para mí, sin duda, ha sido crecer, avanzar, buscar nuevos horizontes y ampliar mi capacidad”.

Cree que son muchos los que quieren capacitarse, pero no saben que existen estas oportunidades: “Yo creo que sí hay muchos que les interesa, pero no les llega la información, no tienen idea que existen estas herramientas”.

Siempre amó la orfebrería y hoy ya se dedica completamente a ella. Gloria Yáñez tiene 44 años y ya ha realizado variados cursos relacionados con su pasión junto con nosotros en Trabajo para un Hermano: orfebrería básica, esmaltado en cobre, engaste en piedras preciosas y semi preciosas y gestión de la microempresa, entre otros.  Para Gloria fue toda una experiencia emprender este camino. Ella tenía agorofobia y no podía salir de su casa. Pero venció sus propios miedos y se decidió a capacitar en la Fundación. Hoy tiene un emprendimiento que se llama “Glopeya Orfebre” y siente que le debe mucho a la capacitación.

“En la Fundación me siento en casa, muy acogida. Acá siempre tienen ganas de enseñarte, de apoyarte, de ayudarnos a abrir las alas y avanzar. Hace tres años no sabía dónde estaba parada. Todo lo que aprendí me ayudó a hacer todo lo que soy hoy. Ya tengo mi horizonte y sé lo que quiero”.

Siente que sí existe mucho interés de las personas por aprender, pero que las ganas de avanzar muchas veces les juegan en contra. “La gente quiere capacitarse, pero yo creo que van muy rápido con sus ideas y se apresuran. Para emprender una idea de negocio se necesita tiempo, ganas y aprendizaje. Hay que saber esperar”.

Sandra Piña de 44 años formó hace 10, una empresa de talabartería y trabajo en cuero junto a su familia. Hoy “Aravela” ya está formalizada y es el sustento de su familia. Llegó a la Fundación a realizar un curso de gestión empresarial y se quedó luego haciendo varios más, como el de Creatividad para el Diseño de Productos y el de Previsión Social, entre otros. Cree profundamente que sin todo lo que hoy sabe, hoy no sería la misma.

“He crecido en todos los aspectos y le pude dar estabilidad a mi familia.  Todo lo aprendido fue un salto significativo para mi negocio. Las capacitaciones te dan la base para que tú te puedas poner de pie y las herramientas para desarrollarte. Uno quiere algo pero no sabe hacia dónde va. Acá me identifique y me dijeron por dónde seguir para dar resultados concretos. Soy otra persona ahora”. 

Piensa que los microemprendedores si quieren capacitarse, pero muchas veces se quedan cortos al buscar información. “Creo que las oportunidades existen, pero son las personas quienes se dejan estar y no se acercan a preguntar”.

Tiene 52 años y ha logrado crecer mucho en los últimos años. Sylvia Ibarra tiene un taller de costura llamado “Sylvia Confecciones” en donde fabrica uniformes corporativos para empresas y colegios, pero su gran pasión es la enseñanza. Luego de ser usuaria nuestra y realizar algunos cursos con nosotros, tuvo la oportunidad de estudiar diseño de vestuario y hoy es profesora de la Fundación. Como emprendedora y maestra tiene una visión muy positiva de la importancia de la capacitación para el desarrollo de una microempresa.

“Es muy importante porque te abre un camino hacia el desarrollo. Las usuarias muchas veces vienen buscando solamente salir de sus casas y acá se dan cuenta que tienen muchas capacidades y se van sintiendo capaces de surgir”.

Luego de tantas alumnas que han pasado por sus cursos, cree que la razón del bajo porcentaje de microemprendedores no capacitados, no se debe a la falta de oportunidades, sino a que muchos no saben bien lo que quieren.  “A veces no tienen muy claras sus ideas, pero incluso al llegar acá, se ordenan y salen contentas con sus nuevos proyectos”.

Santiago Maldonado tiene 32 años y junto a su novia tiene un emprendimiento de delivery llamado “Tortas Diversidad”. Realizó junto con la Fundación un curso de gestión microempresarial que era parte del Proyecto Emprendimientos Innovadores que ejecutamos junto a la Municipalidad de Pudahuel. Está profundamente convencido de la importancia de aprender para dar saltos significativos en los negocios.

“La capacitación te entrega herramientas para seguir creciendo, como estrategias de venta, de marketing, poder crear una idea de negocio y proyectarla. Te permite crecer, prevenir, mejorar, es mucho más que solo aprender a vender”.

Santiago además realiza talleres de capacitación sobre su oficio en su taller y siente que son muchos los que tienen una idea de negocio, pero a la hora de llevarla a cabo se pierden en el camino: “Son muchos los quiere emprender pero no siempre saben cómo hacerlo. Es necesario saber de contabilidad, de marketing y de miles de otras herramientas para sacar adelante tu negocio”.

Como dijo el historiador griego Plutarco: “La mente no es un vaso para llenar, sino una lámpara para encender”, una buena y pertinente capacitación puede ser la energía que ilumina la mente de las personas que buscan ideas y soluciones que les permitan enfrentar de mejor manera los desafíos y avanzar a paso firme con sus proyectos.

04-01-2017

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